sábado, 9 de junio de 2007

Mi noche del viernes I


Ayer, la noche se planteaba común.

Me llamó Teresita.

- ¡Pichurri!
- ¿Si, Mayflower?
- Hoy hay fiesta. Es el cumpleaños de una amiga.

Esta conversación tuvo lugar a eso de las siete de la tarde. Bueno. Hay que decir, que después de mi éxamen esa misma mañana y una siesta, lo que me apetecía en ese momento, era relajarme. Ver callejeros, que ultimamente me tiene enganchada y cenar bien.

Así que me visto, me peino y me pongo guapa (¿?). Dos horas más tarde, a eso de las once, llamo a mi amiga y le comunico mi intención de presentarme en su casa.

Me subo a un taxi y ya desde ahí la noche me pareció perfecta. Hacía calor, la gente se había echado a la calle cual manifestantes y hasta el taxista resultó ser menos borde de lo que esperaba nada más subir al coche.

Así que mi amiga baja.

- He quedado con Malú en un sitio cerca de Bilbao. me dijo ella.

Ahí nos fuimos. Veía que la noche avanzaba y le dije a mi amiga.

- Cielo, corazón, tesoro. Vamos a un bar que está muy cerca de aqui. El otro día conocí a unos personajes muy simpáticos y quiero pasarme a saludar.

Después de las típicas conversaciones vía móvil/vía oral (no la guarra) llegamos a una conclusión. Como el resto de gente se iba nos quedaba la opción del bar malasañero.

Al cabo de media hora andando (estaba a 200 metros del bar en el que estabamos, pero mi orientación claramente anda de mal en peor) Llegamos al sitio.


Imaginaos el típico bar malasañero al que ibais con 15 años, ese que era lo más porque ponían heavy y te sentías muy en la onda sólo por el hecho de compartir espacio con tantos punkis, oscuros y modernos al mismo tiempo.( si, yo llegué hasta a vestirme de oscura. Mi look consistía en pantalones negros de Bennetton, camiseta negra lisa de Zara, zapatos negros de camper (modelo masculino) y sombra de ojos. Ahora entendereis porque me rechazaron como parte de su clan. Todavía no he podido superarlo)
Pues en ese sitio nos asentamos (mi amiga con un Gintonic, que es la bebida que a mi me gustaría beber pero que no puedo debido a la repugnancia que siento sólo al oler la ginebra. Yo con cerveza, metiendome en ambiente) Ibamos muy "arreglás pero informales" las dos, mi amiga con sus tacones, yo con mi vestidito verde de fiesta, la enagua por debajo.

La gente nos miraba raro. Las interactuaciones con la gente de aquel bar fueron:

- Un hombre que decidió tirarme de la trenza.
- Un hombre que me preguntó si nos gustaba el heavy, que no teníamos pinta. El susodicho nos confió que no sabía de quien era la canción que estaba sonando si de un grupo o de otro. (yo le contesté "A ver, mírame. ¿Tengo yo pinta de saber algo de heavy?"
- El dueño del bar al que fuimos a saludar que estuvo bastante seco (aunque supongo que estaría liado con tanto mini de kalimocho y tanta cosa soez)
- El camarero pivón, que es la versión moderna de Adan moreno al que llamé unas 10 veces Juan ra, cuando se llama Juan pa.
- Un siniestro que me pidió fuego.
- Un hombre de primeras con pinta de haber salido de un afterhour llamado el Nano´s o cualquier nombre parecido.

Este último interesa en mi historia. Llevaba una camiseta sin mangas y de colores estridentes. unos vaqueros de esos con bordados y unas zapatillas que casi me llegaron a gustar.

Lo conocimos porque casi me tira encima de mi amiga al pedir al que pinchaba una canción de Los simpáticos (¿?). Lo suyo fué amor a primera vista. Enganchó a mi amiga y no paraba de hablar.

Mientras, yo miraba al hombre que me había tirado de la trenza. Me sonaba de algo y no sabía de que. A la media hora me acerqué triunfal a él y le dije "Ya se de que me suenas, ¡Eres igual que el tío ese que se disfraza de Raquel Revuelta en la tele!" Luego pensé que no debía ser muy agradable para un hombre que le digan que se parece a un hombre que se traviste, pero a mi ese tipo de comentarios me salen. Nacen y o los escupo o me quedo con dolor de barriga todo un día.

Así que después de ese comentario y de mis reiteradas negativas al hombre/Raquel de no irme con él ni a su casa ni a la mía ha tener sexo desenfrenado. (Pensé sin querer en aquella canción, de Manuel/Raquel, que triste era.) Me acerqué a hablar con el nuevo amigo de mi amiga.

Me dijo su nombre y que vivía en Ocaña (¿¿Donde esta Ocaña??) le contesté que, claro, Ocaña le debía quedar muy lejos y le pregunté si se quedaría aqui a dormir con algún amigo (Esperanzada con la idea que tuviera un amigo que se lo llevara a otro bar)
El me dijo que no, que estaba de permiso y que se iba a pasar toda la noche de juerga hasta que le tocara volver.

- ¡Ahhh! Eres militar. Afirmé.
- No. Soy preso. Pero preso profesional, ¿Eh?

Después de sobreponerme a aquella contestación le dije. Una peli que me encanta habla de un preso vocacional. Él, se llama Luper, Tulse Luper, Así que a partir de ahora te llamarás Tulse.



Continuará ...

1 comentario:

Isabel dijo...

Impagable la historia, ... Para todo lo demás Mastercard.


Muy divertido