domingo, 10 de junio de 2018

La casa del pecado



Gruesas gotas caen sobre el asfalto.
Tormenta primaveral.
Por las calles corren grupos de personas a resguardarse,
Mientras yo me dirijo a la casa del pecado.

La noche de Madrid es fulgurante,
En La Galería me esperan.
Y veo desenfocados besos fugaces bajo portales,
Encuentros fortuitos repletos de vaho.

Terminaremos a las cinco delante del piano,
E impregnaremos nuestra sangre de calor.
Aprovecharemos los cuerpos y los abrazos,
Que la vida nos regala.


And hold your head up high right through the doubt




Me voy a agazapar en tu presencia,
Por el amor que te profeso.
Haré que el sentimiento hiberne,
Y que el ritmo de los latidos quede casi yerto.

Voy a visitar nuevos templos,
Por el amor que te profeso.
Prometo no serte infiel,
Solo el cuerpo cederá ante los pecados de la carne.

Voy a contraer el impulso,
Por el amor que te profeso.
Y dejar que vuelvas,
Por tu propio pie a mi jardín naciente, que te espera.

Impaciente, siempre.





"Ahora bien, añadí, la principal, pese a su capacidad de supervivencia, parecía idiota. “Era uno de esos hermosos días de finales de abril” se le ocurre a cualquiera. De hecho la inteligencia de la frase residía en la subordinada (“si a uno le importan esas cosas”). Observad, les pedí, la capacidad irónica de ese callejón gramatical. Repetimos: si a uno le importan esas cosas. De súbito, y gracias a su subordinada, la frase principal, que por sí misma no valía un céntimo, adquiere una fuerza asombrosa."

El hijo del Joyero.Juan José Millas






martes, 5 de junio de 2018

Qué bien escribes Jabois. Cabrón.

"Martes

Vendido el sofá, que ha estado 11 años conmigo. La decisión de desprenderse de él se tomó después de unir con una línea de bolígrafo todas las quemaduras del cigarro y comprobar que el dibujo que salía se parecía, otra vez, a Jesucristo. Es impresionante la capacidad que tenemos de ver caras de Jesús en cualquier mancha o desperfecto. Más que un profeta, debió de ser un casero.
♦
El nuevo dueño del sofá se presentó con un amigo, y desde el primer momento, tras una rápida inspección, este amigo informó de que el sofá por la puerta no salía. Siempre hay uno así. No sólo eso: su contribución a sacar el sofá fue la de intentar no sacarlo. En todos los esfuerzos físicos hay un momento muy peculiar en que éstos se dirigen más a tener razón que a conseguir lo que se propone. Empujar hacia afuera deseando que no saliese, así se pasó el hombre toda la tarde. Con tal fuerza de convicción que nos contagió a todos, y cuando al fin salió el sofá al pasillo, cuatro horas después, estuvimos a punto de volver a meterlo dentro. Eso mismo pasa muchas veces con el amor."

"Me parece bien". Por Manuel Jabois.

Con sus 12 noches.


Esperar tu llamada,
Es ir muriendo,
Poco
A poco.

Y todas las tardes,
Al pasar por el bar,
Mi mirada se desvía a la esquina.
Y otra vez,
No estás.

Y espiarte,
Es más un hábito,
Que un impulso.

Y empiezo a pensar,
Que ya no quiero esperarte.
Ni coger el atajo que lleva al bar.
Que me he cansado de espiarte.
Y Que el amor tal vez, fue fugaz.






domingo, 3 de junio de 2018

10 días de silencio



No puedo evitar pensar,
Que a veces veo acercarse las nubes
Borrascosas, peligrosas y malditas
Que me atrapan de cuando en cuando
Y no me permiten verte.

No puedo evitar pensar,
Que no sé como podemos llegar a ser un nosotros
Si cada vez que nos vemos,
La tierra se hunde a cada paso que damos 
Y nos disuelve.

No puedo evitar pensar,
Que este amor odio me consume.
Eres mi heroína y mi vicio más secreto.
Consigues que las musas vengan a verme,
Cada vez que te recuerdo.

No puedo evitar pensar,
En los mil paseos que deseo dar a tu lado.
En que te quiero mostrar mi imaginario
Y hundirme contigo bajo mis sábanas,
Y no salir jamás.




viernes, 1 de junio de 2018

Cavafis lo comprende todo.



Voluptaje

(En voluptuosidad)
Dicha y perfume de mi vida el recuerdo de las horas
en que hallé y tuve la voluptuosidad como la anhelaba.
Dicha y perfume de mi vida, de mi vida en que evité
todo goce de amores rutinarios.

Versión de Miguel Castillo Didier


Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó...

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó,
no solo los lechos donde estuviste echado,
más también aquellos deseos que, por ti,
en miradas brillaron claramente
y en la voz se estremecieron –y que un
obstáculo fortuito los frustró.
Ahora que todo se halla en el pasado,
parece casi que a los deseos
aquellos te hubieras entregado –cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo en la voz por ti se estremecían,
recuerda, cuerpo.

Versión de César Conti

Fui

No me ligué.
                           Por entero me liberé y me fui.
Hacia goces que estaban
parte en la realidad, parte en mi ser,
en la noche iluminada fui.
Yo bebí un vino fuerte,
como sólo el audaz bebe el placer.

Versión de José Ángel Valente


Velas

Los días del futuro están delante de nosotros
como una hilera de velas encendidas
-velas doradas, cálidas, y vivas.

Quedan atrás los días ya pasados,
una triste línea de velas apagadas;
las más cercanas aún despiden humo,
velas frías, derretidas, y dobladas.

No quiero verlas; sus formas me apenan,
y me apena recordar su luz primera.
Miro adelante mis velas encendidas.

No quiero volverme, para no verlas y temblar,
cuán rápido la línea oscura crece,
cuán rápido aumentan las velas apagadas.

Versión de Miguel Castillo Didier


Comprensión


Los años de mi juventud, mi vida voluptuosa
-cuán claramente veo ahora su sentido.
Qué inútiles arrepentimientos, qué vanos…
Pero no veía el sentido entonces.
En la vida disipada de mi juventud
se plasmaban los impulsos de mi poesía,
se esbozaba el ámbito de mi arte.
Por eso tampoco los arrepentimientos nunca fueron firmes.
Y las decisiones de contenerme, de cambiar
duraban dos semanas a lo más.


"Para Cavafis, como pudo serlo también para los poetas griegos arcaicos, el parnaso de la poesía consistía, sobre todo, en un acto de intimidad. Y la del poeta, en una labor asumidamente marginal y excéntrica. El poeta que encuentra en un solo lector a todos los lectores, porque sabe y acepta que no ha de merecer más premio que ese, un simple lector; porque sabe y acepta que cualquier voz de la voluble fama ya no le compete; y que las mayorías y las minorías lectoras, como abstracciones, no dejan de ser entelequias."

"Seis poemas de C.P. Cavafis" 

Juan Manuel Macías





jueves, 31 de mayo de 2018

Y en aquellos tiempos siempre era fiesta



La tarde caía sobre el Palacio
Y reíamos despreocupados en una terraza
Y alzamos la vista y vimos
poemas volar

Y nos sentimos dichosos de estar ahí
Y de que esa fuese nuestra vida
Por fin el sol bañaba nuestra piel
Y los corazones se quitaban la ropa

La luz nos inundaba y transportaba
a los eternos veranos de la infancia
a los rincones más recónditos del alma
La nostalgia del que se sabe feliz

Y parecía que pudiésemos hacer cualquier cosa
¡Hasta permitirnos ser libres!
Y parecía que todo fuese a salir bien
Y que nos quedaríamos allí para siempre














domingo, 27 de mayo de 2018

Conocerte poco a poco





La relación entre música, poesía y amor parece tan estrecha que ya el mismo Darwin se barruntaba algo al respecto cuando escribió El origen del hombre y la selección en relación al sexo: «Al tratar de la selección sexual veremos que los hombres primitivos, o mejor, algún antiguo progenitor del hombre, ha hecho probablemente un gran uso de su voz para emitir verdaderas cadencias musicales, como aún lo hace un mono del género de los gibones. Podemos deducir de analogías que esta facultad ha sido ejercida especialmente en la época de la reproducción, para expresar las distintas emociones del amor, los celos, el triunfo y el reto a los rivales. La imitación de gritos musicales por sonidos articulados ha podido ser el origen de palabras traduciendo diversas emociones complejas». Así que antes del lenguaje estaría la música y, como origen de ambos, la necesidad de expresar el deseo. 

. Extracto del artículo publicado en Jot Down 

Veinte canciones de amor sobre un poema (no necesariamente desesperado)


Con los ojos cerrados me volví hacia tu lado de la cama. Estiré el brazo en la penumbra para tocarte el hombro. Esa extraordinaria curva, la piel pálida, más pálida aún bajo la sucia sábana. Lo escrito en la piel no se borra, dije para mis adentros.

Qué queda de la noche. Ersi Sotiropoulos



"Hay dos cosas que no nos han de faltar: las delicias de la carne y las delicias de la literatura"

Makura no Sōshi. Makura no Sōshi





Las campanas cantan enfrente de mi ventana.
El ladrillo de la iglesia parece hablarme de secretos de otros tiempos.
El sexo enfrentado a la piedad
Una mano que recorre y acaricia el cuerpo.
Un suspiro de placer.

La sensualidad de las primeras flores
Mece mi alma de la misma forma que la atormenta
La intensidad, una bombilla a punto de explotar.
Y las sábanas rozan la piel 
Y a través de ellas la luz la inunda
De éxtasis

Mi pensamiento se recrea en ti
Y se proyecta la memoria de aquel orgasmo infinito
Ese segundo en el que la pasión lleva al amor
Y se termina aliento contra aliento.
Rozando la perfección,
Y la belleza.

Para esto nací. Para recibir tu lengua
Y que recorrieras la orografía de mi cuerpo pálido
Enganchados con fuerza, intentando conquistar un puente más.
Tocar el alma e inundarse de vida
A lo lejos, se oye un coro cantar
Y no existe otro momento más que el ahora





Cosas que emocionan

La risa de Patricia.
La posibilidad de un nuevo reto
La electricidad generada con la persona que deseo
La luz del atardecer de Madrid cayendo sobre mi calle 
Un concierto de swing con mi núcleo duro
Levantarme en mi cama un sábado soleado, quedarme quieta, imaginar otros mundos desde allí.
El que no pueda decirme adiós. Y se quede y se vuelva a quedar.
Respirar el olor a mar
Las tardes calmadas de conversaciones en primavera
La lluvia cayendo sobre mi.
El agua caliente de una ducha en mi casa.
Volver.