domingo, 26 de octubre de 2008

Dentro de poco será noviembre.
Me escondo.
Corro y no paro de correr para que nadie pueda llegar a conocerme.

Me gustaría escapar al bosque y andar un buen rato.
Pero no quiero que me vean salir,
Porque entonces me preguntaran que qué hago, que por que estoy sola y que donde voy.
Y no quiero que nadie sepa lo que hago o lo que dejo de hacer.
Echo de menos el anonimato de Madrid.
Mirar a la gente sin reconocerla.
Echarme a la calle sin rumbo fijo, sin interrogatorios.
Mis pies moviendose al ritmo de alguna canción de mi i-pod.
Ser el observador que no es observado.
Ser público y no protagonista.

No se porque me siento así, pero todo me resulta un decorado de tercera,
de ferias estivales en lugares conquistados por domingueros de sombrilla y chanclas.
Mi amiga Teresita me dice que estos días son los días de NO.
No quiero salir, no quiero hablar, no quiero escuchar.



No quiero descubrir, ni que me descubran.
Quiero quedarme entre las sábanas, junto a mi edredón de plumas.
No quiero encender el móvil porque no quiero tener que silenciar llamadas.

Tampoco, quiero pensar en si mis últimas decisiones han sido acertadas, oportunas o del todo erroneas.
Esta tarde no tengo visión de futuro, ni ningún plan que idear.

Absolutamente ninguno.

1 comentario:

Rafäel dijo...

No sé que te parezca, pero creo que son esos días en los que tu mejor amigo eres tu mismo (porque hay días que me caigo tan mal) y en los que no quieres hacer nada, cuando creas tus mejores obras y te vienen las mejores ideas.