¡Vaya semana!
El viernes me voy a Casarente a un ganchito.
Me pondré en la torreta que mira al pantano junto a mi señor padre.
Mi vida siempre ha sido de
contrastes, para que negarlo.
Amo la
caza, pero me encantan los bares rotos de
Malasaña.Quiero casarme por la iglesia pero amo las historias de
amantes malditos.Soy
contradicción, aunque pienso que por lo menos me conozco. Hay gente a la que le lleva toda una vida y a veces, ni siquiera lo consiguen.

El miercoles vi como apuñalaban a un chico.
Fué una noche muy divertida con un final horrible.
¿Como puede llegar alguien a sacar un cuchillo y matar a una persona que piensa, que siente, que llora?
Y estaréis pensando, "A una persona no, pero tú a un animal si le pegas un tiro ..."
Pues las cosas no son así.
No sabeis la poesía que hay en la caza. Es como vivir un poema de
Rimbaud.
Este puente estuve en Madrid. Ya lo había dicho.
Menos mal.
Conocí a una persona que admiro y he admirado toda mi vida. Un cantante de carretera, de esos que ya no se encuentran. Una leyenda.
Le pregunté mil cosas y muchas de sus preguntas me descubrieron al humano que vive en él y otras a la figura que ya sabía que era.
Me sentí como un
gato pardo, andando por la
Gran Vía, rodeada de putas, yonquis, horteras y chinos.

Una vez volví a casa escuchando a la
Velvet en el i-pod destrozado que tengo por esa misma calle.
La Gran Vía.
El Cementerio del Dos de Mayo.
El jardín de La Latina.
Victoriana y romántica.
Por lo menos me conozco, ¿No?
¿Adivinais quien es la mujer?