lunes, 15 de junio de 2026
Flor de loto
martes, 2 de junio de 2026
No dañar. No ser dañado.
Hace calor en Madrid.
Un calor insoportable que atrapa.
Diástole:
Ser un caracol.
Un templo.
Sístole:
Corro,
corro,
corro.
No llego.
Entonces llega el Papa y los viajes y una casita que no me deja olvidar que,
somos todos esclavos.
Pisos en Idealista,
ventanas desconchadas,
Trolleys,
correos,
agendas.
Rebosantes,
Infinitas.
Ilusiones.
Sólo ilusiones:
¿Qué es una vida mejor?
Sueño con una casa blanca,
ontológica,
sinuosa,
Vivir en una escultura de Serra.
Diástole.
¿Pero sueño con una casa blanca?
Sístole.
O sólo sueño con estar suspendida,
Como el sargazo:
Flotar,
No tener destino,
ni sitio al que llegar.
Dejarme llevar,
por la marea.
Diástole:
Manos
Pies
Ojos
Nariz
Un rayo de sol que entra en primavera,
estando enamorada.
A veces el amor no es suficiente,
Para no sentir desasosiego.
Y sin embargo,
solo eso queda
y eso es hoy:
El silencio
La sonrisa
El papel
El abrazo
Dejarse llevar,
como el sargazo.
Diástole.
No dañar.
No ser dañado.
martes, 26 de mayo de 2026
Somos Magnolias
Hoy hace dos meses,
que a veinte horas y media de aquel día,
nos encontramos en el expositor de cafés.
Explotaron entonces las estrellas
Y el agua brotó ligera,
como ligeros fuimos nosotros
Y se hizo la luz
Hoy hace dos meses
Y dos días antes de ese primero,
a las veintidós horas y quince minutos pasadas,
empezamos a escribirnos en serio.
En serio, como serias crecen las magnolias en sus copas
Como se escribían los amantes antes,
ahora a la velocidad de la luz.
Así pasan los días:
ahora.
Hoy hacen dos meses
Y pasado un día de ese,
de madrugada, nuestro primer beso.
Estamos rotos, mi amor.
Pero porque estamos rotos,
somos inmensos
Y porque somos inmensos ,
magnolias,
estrellas,
somos.
lunes, 18 de mayo de 2026
Hacemos el amor en una cama de noventa
XXVI
Hacemos el amor en una cama de noventa.
Yo soy Cleopatra
porque miras.
Porque miras
me vuelvo dorada.
Me enrosco en ti.
Soy Bastet.
Hacemos el amor en una cama de noventa.
En el libro de los muertos,
El corazón tiene que llegar a pluma:
No te daño
No me aprietas
No te salto
No me canso
No te dejo
No me pesas.
Hacemos el amor en una cama de noventa
La balanza se equilibra
Y en la sala de las dos verdades,
Ammit llora.
Es imposible poseernos.
Por eso hacemos el amor en una cama de noventa.
Por eso, amor.
martes, 21 de abril de 2026
Las agrafías ligeras
El cielo pesa mil toneladas y está a punto de romperse.
Estoy esperando el estruendo que haga que la lluvia caiga y todo deje de pesar.
Pienso en Rulfo.
Pienso en Rulfo y su agrafía.
Decía Bolaño que después del postre ¿Qué más vas a comer?
Pienso en Rulfo recorriendo todos los pueblitos de México. ¿Cerca de Jalisco?. No puedo decir que me acuerde porque no me acuerdo, por eso sólo pienso. Me lo imagino como imaginé que sería una vez el amor.
Rulfo recorre los caminos polvorientos de cielos pesados como el de ahora en Madrid y toma fotos. Encuadra bien. Supongo que se tomaría su tiempo, como hizo con la escritura. Cada palabra es un encuadre perfecto.
Rulfo de joven ya era nostálgico. Rulfo de joven ya era nostálgico como el hombre que amo también lo fue. El hombre que amo me ama a mí y yo ahora si puedo decir que me acuerdo de lo que es el amor porque está fresco. Es de esta mañana.
Siempre queda un destello. Una esperanza. Una grieta por la que pasa el sol, se rompe la bolsa y cae el agua. Incluso en los páramos de los pueblitos de Jalisco. Esos que están tan lejos que no llegó la palabra de dios sino una palabra de dios mezclada con nahuales y chaneques.
En México enterraban a la virgen cuando no llovía. No me extraña. Los bochornos tienen algo de buscar soluciones divinas. Cómo si ya no quedase otra que rezar. Como si el mundo se acabase.
Rulfo parece pedir respuestas al cielo. Se casó luego con Clara Aparicio y vivieron juntos toda la vida. Pedro Páramo se vuelve tirano en el momento en el que pierde a Susana San Juan.
Quizás Clara fue esa luz que se asomó rebelde y que iluminó un páramo oscuro por el bochorno. Quizás fue el amor. Quizás esa lluvia que entra rompiendo y relaja y con ella aparece la vida.
Así que pienso en Rulfo.
Me acuerdo de Rulfo y mi agrafía.
Decía Bolaño que después del postre ¿Qué más vas a comer?
¿O es que tengo que explicarlo todo?
sábado, 4 de abril de 2026
Me acuerdo que ojalá esto sea un sí, quedarme en tu hueco, flores aparte. Si quiero.
A la minoría, siempre
Juan Ramón Jimenez
Esto es para ti, público cautivo,
único lector intencionado.
Me acuerdo que pensé que este lugar en el que escribo ensoñaciones y que tiene un vasto pasado (qué-vergüenza-pero-al-mismo-tiempo-que-tranquilidad) era como lanzar un mensaje en una botella.
Me acuerdo que, quizás, si lo llegué a escribir: Eso de que este lugar en el que escribo ensoñaciones es como lanzar un mensaje en una botella.
Me acuerdo qué, revisé tarde la entrada de wikipedia en la que se explicaban las normas de "Me acuerdo" por el propio Perec: «Intentar sacar a la luz un recuerdo casi olvidado, no esencial, banal, común, si no a todos, por lo menos a muchos.» Spoiler: Tarde.
Me acuerdo que me regalaron sin haber llegado a la veintena una antología de poesía española del que sólo me acuerdo de un poema: Las Vegas, NV.
Me acuerdo que sólo ocho días después de tu primer mensaje "El stand del pase de prensa" busqué Hojas de hierba en mi estantería y me encontré con la antología olvidada.
Y eso hace que me acuerde de que pensé en mi cama al despertarme de la siesta: media tarde y faltando todavía para la puesta de sol (ya es primavera y las horas de luz se han alargado)echada todavía, volviendo una y otra vez a tu forma de mirarme a través de tus conversaciones pensé: Pues ya está. Esto era, la eternidad.
Las Vegas, NV (Luis Cernuda)
bendito sea el crupier que lanzó los dados
bendita sea la exxon ltd. que arruinó los planes de la compañía
bendita la convención republicana que nos hizo cambiar todas las
fechas
benditos desastrosos resultados financieros benditas habitaciones
oscuras solitarias bendita la soledad y el sufrimiento
sin todos ellos sin la exxon el crupier y todo lo demás nunca te hubiese
conocido casémonos lidia
casémosnos quiero apostarlo todo a tu número
quedarme en tu hueco para siempre casémonos
conozco una capilla en la avenida oeste 24 horas 42.95
flores aparte casémonos casémonos esta noche
porque esta noche estoy de suerte
Casa Gaspar
Desde que estoy contigo,
he cortado la tierra y hecho fuego
y he fundado un templo,
una casa,
una ciudad.
Una patria.
Siete días llevamos festejando,
la inauguración de nuestro hogar
con cimientos sólidos.
La casa será blanca,
metafísica,
ontológica,
y habitable.
Llena de alfombras persas
y muebles escultóricos.
sofás mullidos además,
con manchas de café.
Desde que estoy contigo,
me he puesto mil vestidos.
Quizás quiera alargar el tiempo.
Proyectarlo.
Expandirlo.
Sé siempre mi patria,
por favor
Escríbeme un mensaje
dime por ejemplo:
Salgo ya.
porque la patria se narra.
y nosotros,
tenemos oficio.
martes, 31 de marzo de 2026
En la última semana una vida.
Querer a través de una casa.
Casas antiguas. Vidas acumuladas.
Casas nuevas. Esperanzas. Ensoñaciones.
Querer como se quiere a una casa.
Cuidarlas. Construir en ellas un hogar.
O por el contrario: ensuciarlas,
ignorarlas. Abandonarlas.
Hay casas que son refugios.
Los refugios son cálidos pero suelen estar en lugares aislados.
Y yo no soy una isla.
Por eso,
quizás,
ahora que he encontrado la posibilidad de una casa,
quiero darle un esqueleto de acero.
Comprar una pareja de tazas en las que bebamos.
Un sofá en el que hundirse una tarde de domingo.
Convertirnos en mesetas y leer,
mientras suena John Cage.
Aunque yo ya no necesite una casa
Quiero hacer ésta de hormigón armado.
Añadirle madera,
seguro que algo de vidrio.
porque ya no será,
sólo una casa
sólo un refugio
sino un hogar
En el que acumular vida.
Esperanzas.
Ensoñaciones.
En el que habitar, habitando.
domingo, 22 de febrero de 2026
Un lugar en el mundo
En el catálogo de la retrospectiva del pintor danés Vilhelm Hammershøi(1864-1916), Hammershøi, el ojo que escucha en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisa comisariada por la conservadora Clara Marcellán, hay una frase que llama la atención. Pertenece al ensayo del historiador de arte Peter Nørgaard Larsen. Dice así "Hoy, las obras de Hammershøi siguen cautivándonos. Tal vez sea por la tensión entre su sublime belleza y orden formal, por un lado, y la sutil sensación de desasosiego, por otro —las grietas y fisuras que revelan una búsqueda subyacente de la pertenencia—".
Es también una casa de la que habla el largometraje del noruego Joachim Trier Valor sentimental (2025). La suya es una casa que es testigo de la vida de la familia que la habita a lo largo de los años. La casa cruje durante las peleas de los padres, cruje con los lloros infantiles y como en las paredes de las de Hammershøi, se crea una grieta. La casa observa a las hermanas, Agnes —la mayor— y Nora, —la menor—, crecer. Las hermanas son observadas como lo es Ida —Ilsted de soltera, Hammershøi de casada—, por el visitante que mira el óleo en que que toca el piano de espaldas. La casa es el escenario del funeral de la madre de las hermanas Borg. Ese es el día en que reaparece la figura del hombre que ha marcado sus vidas. Ese que sólo las puede ver a través del ojo de una lente. El ojo que ve. Tanto es así, que escribe y filma toda una película para comunicarse con su primogénita.
Al norte de Europa pertenecen esas casas de grandes ventanas que dejan ver su interior. No hay nada que esconder, porque no se dice nada. Son estancias amplias en las que se pierden las conversaciones mínimas. Al sur son las casas que se construyen a través de los patios y corralas, persianas de colores que se despliegan y visten las calles, que tapan la luz y protegen del calor que a veces abruma. La música atraviesa los balcones y se escapa sin pedir permiso por las calles.
Hay personas que para no caer en la alienación del tiempo que les ha tocado vivir, se rebelan haciendo de su casa su palacio. Controlan la vida a través del numero de muebles que tienen. Donde eligen donde colocan cada marco, de qué color pintan las paredes y escogen que suena al entrar en ella. Los que pueden, claro.
En la mía también había una grieta pero ahora es más pequeña y casi no se ve. Ahora hay libros, proyectos que terminan y otros que empiezan, una esterilla de yoga. Tiempo que pasa sin culpa. Fotografías, obra gráfica y óleos que me recuerdan por qué la vida merece ser vivida: ser amable, sentirse amado, admirar el mundo que ya se sabe y conocer nuevos, reales o imaginados. Ser compasivo, con uno mismo y con los demás. Sorprenderse. Sorprenderse siempre.
domingo, 15 de febrero de 2026
Todo es un pastiche pero menudos pastiches son.
domingo, 8 de febrero de 2026
Polisemia y definición de una vida llena de gracia.
Gracia. Artículo. Del latín Gratia
1. Cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene.
2. Atractivo independiente de la hermosura de las facciones, que se advierte en la fisonomía de algunas personas.
3. Perdón o indulto.
4. Afabilidad y buen modo en el trato con las personas.
5. Habilidad y soltura en la ejecución de algo.
6. Benevolencia y amistad de alguien.
7. Capacidad de alguien o de algo para hacer reír.
8. Dicho o hecho divertido o sorprendente.
9. Acción o dicho de un niño que le sirve de lucimiento. Referido a personas adultas
10. Rel. En la doctrina católica, favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación.
11. Proeza, hazaña, mérito.
Fuente: R.A.E.
Introducción.
Sorrentino utiliza en La Grazia la polisemia de la palabra como instrumento para crear un mosaico de historias. Todas ellas se cruzan con los diferentes significados y definen las vidas de sus personajes como si de una constelación se tratase. Estrellas que brillan y que en conjunto abren la puerta a nuevas galaxias.
La Grazia es la belleza de la duda. Lo dice Sorrentino en boca de Mariano de Santis. Vivir es avanzar sin certezas a través de saltos de fe. Una fe que no resuelve la Iglesia, ni el ejército, ni siquiera la cultura, Una fe que sólo se abre paso a través de la valentía y la ligereza.
1. Cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene.
Mariano de Santis fuma un cigarrillo al día, su hija, jurista como él, cuida de él. Tiene otro hijo, que vive en Montreal. Quizás el primero que acepta la grazia de la que Sorrentino habla.
Al Presidente de la República Italiana le quedan sólo seis meses en el cargo. Seis meses para tomar tres decisiones: Los indultos de Isa Rocca, Cristiano Arpa y una ley que cambiará el país. El derecho a la eutanasia. Mariano de Santis tiene sólo un pulmón y no supera el duelo de la pérdida de su mujer ocho años atrás.
Aurora es esa estrella inalcanzable que atraviesa toda la película. El motor de su vida. La inspiración que hizo del hombre de leyes un poeta: Frío, tú calientas. / Oscuridad, tú iluminas. / Estoy perdido, tú me encontrarás. / Ahora no, mañana. / Uno, diez, cien otoños.
El Presidente de la Republica Italiana: Mariano de Santis, cree que la verdad es una entelequia y que lo más cerca que se puede estar de ella es a través del orden, los hechos y la reflexión. Sólo repara en las emociones cuando se las encuentra por casualidad, como el caballo Elvis, que aún desahuciado lo condena a la agonía de una muerte natural por ser incapaz de hacerse responsable de su muerte.
Mariano de Santis, Presidente de la República Italiana es consciente de la mortalidad al recibir a su decrépito homólogo portugués. Es ahí cuando empieza a acecharle el pasado a través de una tormenta simbólica y literal. Comienza entonces la búsqueda del culpable de sus tormentos y el inicio del tránsito de su camino del héroe.
2. Atractivo independiente de la hermosura de las facciones, que se advierte en la fisonomía de algunas personas.
Mariano De Santis es un hombre que no se deja llevar por modas. Parece siempre recién duchado y vestido con impolutos trajes oscuros, camisas blancas, corbatas sobrias. Lleva gafas y se peina lo que le queda de pelo cano hacia atrás.
La elegancia y la ligereza de su atractivo pasa también por el resto de personajes. Son los evocados los que se visten con la nostalgia del pasado que pesa. Una Aurora joven que ve andar a lo lejos en la neblina. De Santis, recién llegado a aquellas tierras de las provincias de Nápoles se enamora irremediablemente. Aurora es un ser omnipresente en su vida, inmortal en su memoria. Omnipotente en su estado de ánimo y al mismo tiempo, etérea. Sus pies no tocan el suelo. La divinidad en el católico De Santis, es representada por su mujer.
Los personajes del presente son las posibilidades de un futuro que De Santis prevé vacío. Es la embajadora lituana la imagen más cercana de ese eco de su mujer. La observa alejándose después de insinuarse, cándida. La observa alejándose como si volase en vez de andar. Y ni siquiera la ilumina un buen sol.
3. Perdón o indulto.
La culpa y el perdón tiene un papel protagonista en La Grazia.
Es al escuchar el sonido que palpita lejano de una canción de Gué, que se abre una grieta en el protagonista. Se revela aquel rencor que lleva cargando cuarenta años en silencio. El primer punto de giro será su pie moviéndose al ritmo de la canción del rapero. Ese ritmo que escuchará a lo largo de toda la película y que le abrirá al rencor de la infidelidad de Aurora, pero también a la vida.
El segundo punto de giro, vendrá del perdón. El descubrimiento del traidor y la absolución. Perdonar es perdonarse a sí mismo también. Perdonarse para continuar viviendo después de la muerte de Aurora.
4. Afabilidad y buen modo en el trato con las personas.
De Santis trata a todos sus subordinados con respeto y educación. Tutea sólo a uno, Ugo Romani, amigo de la infancia y rescatador de fotos del colegio en blanco y negro. Es esta, una relación que se verá absorbida por la ambición de su amigo y que el presidente sabrá controlar con destreza.
Es también elegante De Santis al despedirse. Lo demuestra con Samaritano, cuando le dice que es exactamente esa cualidad la que resaltado por ambas partes para disimular su animadversión.
El presidente es despedido con cariño y hasta escoltado a su casa en un último paseo por la ciudad de Roma por su fiel coracero. Rodeado de su séquito de seguridad, los ciudadanos romanos le mostrarán respeto como si de una procesión de un santo se tratase.
5. Habilidad y soltura en la ejecución de algo.
En una escena De Santis se encuentra sin poder comunicarse con el ingeniero Giordano que lleva en órbita en la estación espacial un año. Son los dos hombres más solos del mundo.
Sorrentino vuelve a hacerlo. Condensa toda la película en la lágrima del astronauta en gravedad cero. Crea una escena hipnótica y bella en la que, como en La Creación de Adán de Michelangelo, el dirigente electo de Italia intenta alcanzar con la mano esa catarsis a la ligereza, a la que el ingeniero Giordano ya ha llegado. Éste se la muestra a millones de kilómetros contenida en una gota de agua salada.
De nuevo, el arte de Sorrentino es crear un juego de espejos en la que los personajes se miran y se reflejan. Padre e hija buscan lo mismo. Cada uno se encuentra en los casos de indulto. Dorotea en el de Isa Rocca, que ha elegido la libertad aún estando en prisión. Mariano en el de Cristiano Arpa que expresa en palabras su amor por Aurora: Cuando el amor se vuelve limitado por la muerte, el otro desaparece. Uno no existe sin el otro.
6. Benevolencia y amistad de alguien.
Son los personajes que rodean a De Santis los que le ayudan a avanzar en su camino del héroe.
El coronel, una suerte de psicopompo que le va mostrando las grietas de su ordenada vida: Encuentra la canción de Gué para él, le pone delante el dilema de tomar la decisión del caballo Elvis, le acompaña en sus reflexiones impregnadas de nicotina. Porque "Un coracero debe saber hacer de todo"
Dorotea, esa hija que ha hecho de la aprobación y el cuidado de su padre la excusa perfecta para no crear su propia vida y que después de su propia catarsis, al escuchar de labios de Isa Rocca que no respira, le muestra a su padre que todavía está a tiempo de cambiar.
Coco, su amiga de la infancia, confidente de Aurora. Crítica de arte, destructora de museos. Mujer leal hasta el final.
La embajadora lituana que se presenta como una oportunidad, así como la editora de Vogue. Son mujeres las que hacen que se observe la posible proyección del arco del personaje de De Santis. Son las que abren posibilidades. ¿Quién es Mariano De Santis cuando no es el Presidente de la República?
7. Capacidad de alguien o de algo para hacer reír.
Sorrentino es gracioso con contención y por sorpresa. Juega mucho a la burla sin maldad de las instituciones. El Jefe militar que fuma un porro que encuentra a su hijo en un cajón. Que no le coloca porque no es capaz de tragarse el humo. El Papa con rastas que se mueve en una moto de alta cilindrada.
Y al final, sólo queda eso. Una carcajada, la buena compañía. El placer de una cena acompañado. El cómodo silencio en compañía.
8. Dicho o hecho divertido o sorprendente.
A veces el surrealismo, a veces la hipérbole acompaña el cine de Sorrentino.
Como ese rapero condecorado como artífice sin saberlo del cambio en De Santis. Pido perdón después, no permiso primero, le dice al oído al condecorarle con la medalla nacional.
Ese robot, una especie de perro de metal que cruza una calle para asegurarla antes del paso del protagonista, que se para en medio del plano rompiendo la cuarta pared, mirándonos como si quisiera asegurarse de que seguimos atentos, de que estamos entendiendo el mensaje.
Y por fin, ese De Santis, ya sólo persona y no presidente, flotando por fin. Alcanzando la gravedad cero.
9. Acción o dicho de un niño que le sirve de lucimiento. Referido a personas adultas.
A lo largo de toda la película se repite una frase sencilla que bien podría formular un niño:
¿De quién son nuestros días?
Esta frase será el mantra que presentará, hará avanzar y cerrará La Grazia.
10. Rel. En la doctrina católica, favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación.
Es la figura del Papa la que formula la pregunta que atraviesa toda la película: Le explica a de Santis lo obvio: Qué es un anciano y está al final de la vida. Que el pasado le pesa como los achaques físicos y el futuro. ¿Qué es el futuro? Un vacío.
Le explica que está al final de su mandato y por lo tanto de su carrera política y le insta a hacer lo correcto: mantener el misterio porque ni dios ni las ciencias tienen respuestas, sólo preguntas.
Es entonces cuando formula la pregunta detonante de la película ¿Aún se acuerda de lo que es andar ligero? ¿Alguna vez se ha sentido ligero?
11. Proeza, hazaña, mérito.
La proeza de conseguir tomar no sólo una, sino tres decisiones que involucran directamente a la gracia: Los indultos de Isa Rocca, Cristiano Arpa y una ley que cambiará un país. La de la eutanasia.
La Grazia es política hasta la médula. Habla de posicionarse, en la vida y en el mundo. La duda metódica no es mala en sí, eso es criterio, intelectualidad. La belleza de la duda está en superarla conociendo el peligro. La belleza de la duda reside en saber que tomar una decisión siempre es un acto de fe.
De Santis encuentra la capacidad de tomar decisiones, aún dudando. Entra en el camino de la salvación al abrirse. Se abre primero Observando de nuevo a la diplomática lituana y aquella posibilidad que sigue esperándole, luego dejando entrar la algarabía de la calle romana. Por fin, marcando el teléfono de la editora de Vogue y descubriendo al De Santis hombre. Ese que se construyó a través de su mujer. Ese que está aprendiendo a vivir de nuevo, solo.
El Presidente de la República Italiana quería soñar. Quería soñar con la ausencia de gravedad. El antiguo Presidente de la República Italiana está aprendiendo que La grazia es la belleza de la duda.
Vivir, entonces, es dudar. Es avanzar aún no teniendo certezas. Es tener fe en que todo irá bien.
Y por fin. Por fin. Entrar en la gravedad cero. La ligereza. La Grazia.
Sorrentino utiliza en La Grazia la polisemia de la palabra como instrumento para crear un mosaico de historias. Yo he querido utilizar la polisemia como estructura que sostiene este texto.
Escribir es avanzar sin certezas a través de saltos de fe. Una fe que no resuelve las ganancias, ni el volumen de obra, ni siquiera el reconocimiento, Una fe que sólo se abre paso a través de la valentía y la ligereza.
Me gustaría terminar posicionándome y hacer así honor al proceso del Presidente De Santis y al lema oficial del Reggimento Corazzieri: La virtud se fortalece en el peligro. La Grazia de Paolo Sorrentino es una obra maestra.
Sorrentino es quizás el director de mi vida. Comparto con él la mayoría de sus temas. También están Terry Gilliam, Charlie Kaufman y Terrence Malick, pero es Sorrentino mi favorito. Nadie me hace contener la respiración como él ni nada deja en mí tantas preguntas como sus películas. Porque Sorrentino, como el papa, como Dios, no ofrece respuestas. Formula preguntas.
viernes, 9 de enero de 2026
Mientras que
Mientras el mundo se derrumbaba, veíamos El cuento de la criada.
Mientras Estados Unidos entraba a la fuerza en Venezuela, se llevaba a un dictador y lo reemplazaba con otro, alguien escuchaba un audiolibro de título: Crónicas Marcianas.
Mientras el orden impuesto después de la Segunda Guerra Mundial se deshacía, una chica leía 1984 en su diminuto apartamento de París, debajo de un edredón.
Mientras se empezaba a detener a las primeras personas en Estados Unidos por el color de su piel, una pareja se abrazaba en un sofá después de un largo día. Él ponía el mando en alto y pulsaba el botón que le daba acceso directo a Netflix. Después de buscar durante un rato, decidían poner un capítulo de Black Mirror.
Mientras Europa veía como un agente de la ICE mataba en Minneapolis a una poeta de 37 años. Madre de tres hijos.
Ciudadana norteamericana.
Borned and raised.
Blanca.
Casada.
En ese momento de profesión: ama de casa,
Un camionero de 45 años. Padre de dos hijos.
Ciudadano estadounidense.
Borned and raised.
Blanco.
Divorciado.
Gritaba en Texas: Make America Great Again.
Mientras el presidente de Estados Unidos salía en una rueda de prensa afirmando que el agente del ICE que disparó, sólo seguía órdenes.
—¡Terroristas!—. Decía esa voz nasal de timbre áspero mientras se colocaba la bolsa de orina que llevaba pegada a la pierna al mismo tiempo.
Mientras que alguien deslizaba por los pasillos de una MORGUE en una camilla a Reneé Nicole Good —¡Qué ironía de apellido!—. poeta de 37 años. Madre de tres hijos.
Ciudadana norteamericana.
Borned and raised.
Blanca.
Casada.
En ese momento de profesión: ama de casa.
Asesinada,
Yo buscaba aquella cita de Gramsci que decía “El viejo mundo se muere y el nuevo está por llegar, y en ese claroscuro surgen los monstruos”.






















