martes, 26 de mayo de 2026

Somos Magnolias

Hoy hace dos meses,

que en veinte horas y media de aquel día,

nos encontramos en el expositor de cafés.

Explotaron entonces las estrellas

Y el agua brotó ligera,

como ligeros fuimos nosotros

Y se hizo la luz


Hoy hace dos meses

Y dos días antes de ese primero,

a las veintidós horas y quince minutos pasadas,

empezamos a escribirnos en serio.

En serio, como serias crecen las magnolias en sus copas

Como se escribían los amantes antes,

pero ahora a la velocidad de la luz.

Ahora como pasan los días.


Hoy hacen dos meses

Y pasado un día de ese,

de madrugada, nuestro primer beso.


Estamos rotos, mi amor.

Pero porque estamos rotos,

somos inmensos

Y porque somos inmensos ,

magnolias,

estrellas,

somos. 





lunes, 18 de mayo de 2026

Hacemos el amor en una cama de noventa


XXVI

Esto es lo primero
que yo aprendí:
el tiempo es el eco de un hacha
adentro de un bosque.

Philip Larkin



Hacemos el amor en una cama de noventa.

Yo soy Cleopatra

porque miras.

Porque miras

me vuelvo dorada.

Me enrosco en ti.

Soy Bastet.


Hacemos el amor en una cama de noventa.

En el libro de los muertos,

El corazón tiene que llegar a pluma:

No te daño

No me aprietas

No te salto

No me canso

No te dejo

No me pesas.


Hacemos el amor en una cama de noventa

La balanza se equilibra

Y en la sala de las dos verdades,

Ammit llora.

Es imposible poseernos.


Por eso hacemos el amor en una cama de noventa.

Por eso, amor.





martes, 21 de abril de 2026

Las agrafías ligeras

El cielo pesa mil toneladas y está a punto de romperse.

Estoy esperando el estruendo que haga que la lluvia caiga y todo deje de pesar. 

Pienso en Rulfo. 

Pienso en Rulfo y su agrafía.

Decía Bolaño que después del postre ¿Qué más vas a comer? 

Pienso en Rulfo recorriendo todos los pueblitos de México. ¿Cerca de Jalisco?. No puedo decir que me acuerde porque no me acuerdo, por eso sólo pienso. Me lo imagino como imaginé que sería una vez el amor. 

Rulfo recorre los caminos polvorientos de cielos pesados como el de ahora en Madrid y toma fotos. Encuadra bien. Supongo que se tomaría su tiempo, como hizo con la escritura. Cada palabra es un encuadre perfecto.

Rulfo de joven ya era nostálgico. Rulfo de joven ya era nostálgico como el hombre que amo también lo fue. El hombre que amo me ama a mí y yo ahora si puedo decir que me acuerdo de lo que es el amor porque está fresco. Es de esta mañana. 


Siempre queda un destello. Una esperanza. Una grieta por la que pasa el sol, se rompe la bolsa y cae el agua. Incluso en los páramos de los pueblitos de Jalisco. Esos que están tan lejos que no llegó la palabra de dios sino una palabra de dios mezclada con nahuales y chaneques. 

En México enterraban a la virgen cuando no llovía. No me extraña. Los bochornos tienen algo de buscar soluciones divinas. Cómo si ya no quedase otra que rezar. Como si el mundo se acabase.

Rulfo parece pedir respuestas al cielo. Se casó luego con Clara Aparicio y vivieron juntos toda la vida. Pedro Páramo se vuelve tirano en el momento en el que pierde a Susana San Juan. 

Quizás Clara fue esa luz que se asomó rebelde y que iluminó un páramo oscuro por el bochorno. Quizás fue el amor. Quizás esa lluvia que entra rompiendo y relaja y con ella aparece la vida.



Así que pienso en Rulfo. 

Me acuerdo de Rulfo y mi agrafía.

Decía Bolaño que después del postre ¿Qué más vas a comer? 

¿O es que tengo que explicarlo todo?



sábado, 4 de abril de 2026

Me acuerdo que ojalá esto sea un sí, quedarme en tu hueco, flores aparte. Si quiero.



A la minoría, siempre

Juan Ramón Jimenez







Esto es para ti, público cautivo,

único lector intencionado.

Me acuerdo que pensé que este lugar en el que escribo ensoñaciones y que tiene un vasto pasado (qué-vergüenza-pero-al-mismo-tiempo-que-tranquilidad) era como lanzar un mensaje en una botella.

Me acuerdo que, quizás, si lo llegué a escribir: Eso de que este lugar en el que escribo ensoñaciones es como lanzar un mensaje en una botella.

Me acuerdo qué, revisé tarde la entrada de wikipedia en la que se explicaban las normas de "Me acuerdo" por el propio Perec: «Intentar sacar a la luz un recuerdo casi olvidado, no esencial, banal, común, si no a todos, por lo menos a muchos.» Spoiler: Tarde.

Me acuerdo que me regalaron sin haber llegado a la veintena una antología de poesía española del que sólo me acuerdo de un poema: Las Vegas, NV. 

Me acuerdo que sólo ocho días después de tu primer mensaje "El stand del pase de prensa" busqué Hojas de hierba en mi estantería y me encontré con la antología olvidada.

Y eso hace que me acuerde de que pensé en mi cama al despertarme de la siesta: media tarde y faltando todavía para la puesta de sol (ya es primavera y las horas de luz se han alargado)echada todavía, volviendo una y otra vez a tu forma de mirarme a través de tus conversaciones pensé: Pues ya está. Esto era, la eternidad. 

Las Vegas, NV (Luis Cernuda)

bendito sea el crupier que lanzó los dados

bendita sea la exxon ltd. que arruinó los planes de la compañía

bendita la convención republicana que nos hizo cambiar todas las

                                                       fechas

benditos desastrosos resultados financieros benditas habitaciones

oscuras solitarias bendita la soledad y el sufrimiento

sin todos ellos sin la exxon el crupier y todo lo demás nunca te hubiese

       conocido casémonos lidia


casémosnos quiero apostarlo todo a tu número

quedarme en tu hueco para siempre casémonos

conozco una capilla en la avenida oeste 24 horas 42.95


flores aparte casémonos casémonos esta noche

porque esta noche estoy de suerte



Casa Gaspar

Desde que estoy contigo,

he cortado la tierra y hecho fuego

y he fundado un templo,

una casa,

una ciudad.

Una patria.

Siete días llevamos festejando,

la inauguración de nuestro hogar

con cimientos sólidos.

La casa será blanca,

metafísica,

ontológica,

y habitable.

Llena de alfombras persas

y muebles escultóricos.

sofás mullidos además,

con manchas de café.

Desde que estoy contigo,

me he puesto mil vestidos.

Quizás quiera alargar el tiempo.

Proyectarlo.

Expandirlo.

Sé siempre mi patria,

por favor

Escríbeme un mensaje

dime por ejemplo:

Salgo ya.

porque la patria se narra. 

y nosotros,

tenemos oficio.






martes, 31 de marzo de 2026

En la última semana una vida.

Querer a través de una casa.

Casas antiguas. Vidas acumuladas.

Casas nuevas. Esperanzas. Ensoñaciones.

Querer como se quiere a una casa.

Cuidarlas. Construir en ellas un hogar.

O por el contrario: ensuciarlas,

ignorarlas. Abandonarlas.

Hay casas que son refugios.

Los refugios son cálidos pero suelen estar en lugares aislados.

Y yo no soy una isla.

Por eso, 

quizás, 

ahora que he encontrado la posibilidad de una casa,

quiero darle un esqueleto de acero.

Comprar una pareja de tazas en las que bebamos.

Un sofá en el que hundirse una tarde de domingo.

Convertirnos en mesetas y leer,

mientras suena John Cage.

Aunque yo ya no necesite una casa

Quiero hacer ésta de hormigón armado.

Añadirle madera, 

seguro que algo de vidrio.

porque ya no será,

sólo una casa

sólo un refugio

sino un hogar

En el que acumular vida.

Esperanzas.

Ensoñaciones.

En el que habitar, habitando.





domingo, 22 de febrero de 2026

Un lugar en el mundo

En el catálogo de la retrospectiva del pintor danés Vilhelm Hammershøi(1864-1916), Hammershøi, el ojo que escucha en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisa comisariada por la conservadora Clara Marcellán, hay una frase que llama la atención. Pertenece al ensayo del historiador de arte Peter Nørgaard Larsen. Dice así "Hoy, las obras de Hammershøi siguen cautivándonos. Tal vez sea por la tensión entre su sublime belleza y orden formal, por un lado, y la sutil sensación de desasosiego, por otro las grietas y fisuras que revelan una búsqueda subyacente de la pertenencia".



Es también una casa de la que habla el largometraje del noruego Joachim Trier Valor sentimental (2025). La suya es una casa que es testigo de la vida de la familia que la habita a lo largo de los años. La casa cruje durante las peleas de los padres, cruje con los lloros infantiles y como en las paredes de las de Hammershøi, se crea una grieta. La casa observa a las hermanas, Agnes la mayor y Nora, la menor, crecer. Las hermanas son observadas como lo es Ida Ilsted de soltera, Hammershøi de casada—, por el visitante que mira el óleo en que que toca el piano de espaldas. La casa es el escenario del funeral de la madre de las hermanas Borg. Ese es el día en que reaparece la figura del hombre que ha marcado sus vidas. Ese que sólo las puede ver a través del ojo de una lente. El ojo que ve. Tanto es así, que escribe y filma toda una película para comunicarse con su primogénita.


Al norte de Europa pertenecen esas casas de grandes ventanas que dejan ver su interior. No hay nada que esconder, porque no se dice nada. Son estancias amplias en las que se pierden las conversaciones mínimas. Al sur son las casas que se construyen a través de los patios y corralas, persianas de colores que se despliegan y visten las calles, que tapan la luz y protegen del calor que a veces abruma. La música atraviesa los balcones y se escapa sin pedir permiso por las calles.

Hay personas que para no caer en la alienación del tiempo que les ha tocado vivir, se rebelan haciendo de su casa su palacio. Controlan la vida a través del numero de muebles que tienen. Donde eligen donde colocan cada marco, de qué color pintan las paredes y escogen que suena al entrar en ella. Los que pueden, claro.




En la mía también había una grieta pero ahora es más pequeña y casi no se ve. Ahora hay libros, proyectos que terminan y otros que empiezan, una esterilla de yoga. Tiempo que pasa sin culpa. Fotografías, obra gráfica y óleos que me recuerdan por qué la vida merece ser vivida: ser amable, sentirse amado, admirar el mundo que ya se sabe y conocer nuevos, reales o imaginados. Ser compasivo, con uno mismo y con los demás. Sorprenderse. Sorprenderse siempre.