Acaciano
2. adj. Perteneciente o relativo a Acacio, Patriarca de Constantinopla; dícese del cisma iniciado por él en el año 482 y continuado por sus sucesores hasta el 519. Ú. t. c. s.
1786 Dicc. Terreros: Acacianos, herejes, discípulos de Acacio, que lo fue de Eutiques, que vivió en el siglo v. 1883 Dicc. Ecles. Perujo y Angulo I 124b: Provino el cisma acaciano porque los sucesores de aquél [Acacio de Constantinopla] no querían borrar de los dípticos el nombre de Acacio.
Albizia julibrissin Durazz
El nombre genérico proviene del Filippo d'Albizzi, naturalista florentino del siglo XVIII, que hacia 1740 llevó a Florencia el árbol proveniente de uno de sus viajes a Constantinopla.
El específico julibrissin proviene del vocablo Gul-i-Abrisham que significa "flor de seda".
Llamado comúnmente Acacia de Constantinopla, Albizia, Árbol de la seda, Parasol de la China, Acacia de Persia.
Árbol caducifolio de la familia Leguminosae. De floración larga. (de junio a septiembre) y originario de Asia, desde Irán hasta China y Japón. Puede alcanzar entre los 12 y los 14 m de altura; su porte es aparasolado. De hojas caducas, compuestas, varias veces pinnadas, con numerosos folíolos asimétricos. Produce un fruto en forma de vainas alargadas y muy comprimidas o aplanadas, de hasta 20 cm de longitud. Maduran en otoño y se mantienen durante mucho tiempo en el árbol. Sus flores se agrupan en inflorescencias más o menos globosas, carecen de pétalos y destacan por sus estambres largos y abundantes de color rosa, que le confieren un aspecto plumoso o sedoso
✴
✴
✴
De todo lo que mi padre dice lo que me queda es: No ha querido cortar la rama de la acacia de Constantinopla que sobresale y casi cae en la piscina de su casa. Me explica que es porque sabe que ese árbol me gusta. Al ir a podarlo pensó que me alegraría ver su rama de albizias rosas. Olorosas. Albizias suspendidas sobre el agua turquesa.
Una amiga me contó por teléfono que vive cansada. ¿Quién no vive cansado de los cuarenta a los cincuenta años? A esa edad, una mujer todavía suele tiene hijos pequeños y al mismo tiempo, la mayoría de los padres comienzan una fase de deterioro que les llevará inexorablemente a la dependencia. Mi amiga decía: "Es agotador, pero al final, el único momento en el que de verdad descanso es cuando estoy con mi madre. Ahí, es cuando dejo de cuidar y dejo que me cuiden". Aún cuidando a su madre, su madre la sigue cuidando a ella.
Hoy he leído sobre la intuición del infinito. Intuimos que "la vida es más que una sucesión de días" dice Valeria Luiselli en Principio, medio, fin. Explica como llegamos a vislumbrar en ciertos momentos de nuestra vida que el infinito existe pero nunca conseguimos verlo del todo. Como los sueños que intentamos atrapar al despertar y se nos escapan sin remedio y para siempre.
Lo de que una mujer a sus cuarenta años está en el medio, (el principio son sus hijos y el fin sus padres), lo cuenta en el mismo libro Luiselli. Me pregunto si quizás por eso llevo toda la vida sintiéndome cansada. Si por eso quizás, mi hermana a veces duerme días enteros. Tiene una hija a la cuidar pero no una madre que la cuide.
Quizá pienso en todo esto porque leo Principio, medio, fin. Generaciones de mujeres. Bisabuela, abuela, madre e hija. Cadenas que en mi caso están rotas. Solo quedo yo. No está ya la bisabuela ni la abuela. La hija, fue y luego no fue.
Y pienso en Chronos. Ese mito griego que devora a sus hijos y que quizá no lo hace por poder, sino por miedo a dejar de ser. El tiempo corre siempre en nuestra contra, hacia nuestra decrepitud, hacia nuestra muerte. Quizá el hecho de matar el futuro no haga que el tiempo se pare pero elimina la prueba de su paso.
¿Devoré yo a mi hija? Su recuerdo, puede. Quizá me queda, al menos con ello, olvidar por un momento que el tiempo pasa. Quizá, olvidarme también de que estoy cansada y entonces vislumbrar el infinito. Cuando el tiempo se para. El infinito casi dibujado, como en un sueño. Descubierto en una ficción o quizá en la rama de una acacia de Constantinopla repleta de albizias. Una rama que cae sobre el agua turquesa de la piscina de casa de mi padre.
