martes, 18 de septiembre de 2012

Generation Y

Una moto se aleja bordeando el mar en la isla de Cozumel, en el Caribe Mexicano.
Mientras los grillos emulan el sonido de las bicicletas en verano
Y los últimos clientes salen dando tumbos de los antros.
El sol comienza a asomarse por el lado norte.

¡Y la noche nos ha dado alas!
Hemos bailado, brindado y reído a carcajadas.
Hemos celebrado la independencia de este país
Inundando las calles de banderas de color verde, blanco y rojo
Y visto los fuegos artificiales en la plaza del Palacio Municipal mientras un rugido se eleva y brama:  “Viva México!”

Una noche en las que se han cerrado heridas abiertas recientemente
México me ha ayudado a ser más fuerte
A levantarme después de la caída
Y es que no tenia a nadie para sujetar mi cuerpo desplomado




Hacer algo inesperado y sorprenderse a uno mismo
Cambiar el plan establecido o simplemente improvisar
Esa es la libertad, queridos.
Esa, y respirar el aire cálido de la noche, que acaricia el cuerpo

Y bañarse en el agua transparente
Sumergirse y bucear
Y tumbarse en la arena dorada mientras fumas un cigarillo
Con la piel erizada y los ojos cerrados en amarillo intenso

La moto bordea el Puerto donde está la casa abandonada
Se siente el rocío de la mañana que limpia la cara
Cozumel duerme, los carros ambulantes todavía no han salido a la calle
¡Qué noche la de aquel día!



domingo, 9 de septiembre de 2012

To be


Escucho la primera canción que sonó en mi habitación de madera aquel día de verano de 2008.
Acababa de llegar a Montana. Aquel pueblecito ubicado en el cantón de Valais, en una Suiza plagada de altas montañas y verdes campos de larga hierba.
Olía a naturaleza y aventuras.

Ante mí, estaba el futuro y el pasado ya no importaba. Quedaba demasiado por descubrir, por sentir, por hacer.

Cinco años después, estoy en la isla de Cozumel. México.
Cinco años en los que me he esforzado por convertirme en una profesional. En alguien "importante".
He luchado contra la soledad, las enfermedades tropicales, los robos, las envidias y los fracasos.
He visto amaneceres rosados salpicados de elefantes, inmigrantes en bicicleta de Sri Lanka en las zonas industriales de la tan famosa Dubai, recorrido en moto la distancia de Beirut a Byblos y nadado en las traicioneras aguas de la isla de Cozumel.



Hacerse mayor es uno de los retos más difíciles de la vida. De repente hay muchas responsabilidades. De repente mirar para atrás produce vértigo y ya no sabes realmente quien eres ni hacia donde vas.

Y quieres conservar el candor y la inocencia de antaño, pero las decepciones se acumulan y las fuerzas merman. Las comparaciones aumentan y las historias de aquellos a los que conociste te llegan hasta los puntos más recónditos de la tierra.

¿Sabes que María se ha casado?
Pedro es ahora abogado en un importante bufete.
Carla está viviendo en Londres, y ha fundado su propia compañía.”

Y para mi, el tiempo se paró en 2008. Cuando perseguía la libertad del viajante. Las brisas lejanas y las orquestas de animales en la noche.
Y sigo soñando con viajar a una comunidad Amish, asistir a una misa de negros en Nueva Orleans o ver la aurora boreal.



Soy una soñadora. Con todos los matices que ello implica, los positivos y los negativos. Pertenezco al mundo y el mundo me pertenece. A veces, este se torna oscuro y consique que me sienta muy pequeña. Otras veces soy tan feliz que querría congelar el tiempo.

Cozumel es una isla azul.
Azul, verde y gris.
Con una sola carretera que la rodea.
Con conciertos bajo palapas de zacate.
Gente que va y que viene.
Turistas ansiosos de vivir la Aventura caribeña, el calor pegajoso, las arenas blancas, los tacos y los tequilas.

Y cada vez estoy más segura que mi vida parece basarse en ver, oler y escuchar para más tarde describirlo a otros. Escribir y explicar porque yo veo el mundo de esta manera. Porque todo me parece tan transcendental y eterno y al mismo tiempo complicado y cruel.

Sólo divago, desde un cuarto de hotel. Desde una existencia transitoria anclada a pasteles de chocolate y jardines en junio de aquel tiempo que fué mi infancia.

Y como mi amado Whitman, parece que no haya más momento que el que hay ahora.  Siempre hacia delante.

Siempre.




"Now some more flowers growThe corn gets eaten by a few more crowsAnd an old man's box is full of bonesWon't see his footprints in the stones"