domingo, 24 de agosto de 2025

Napoli vedi e muori

 

"Certo che è enorme la vita. ti ci perdi dappertutto"

"Claro. La vida es enorme. Te pierdes en todas partes"

Louis-Ferdinand Céline




Dijo Goethe: Vedi Napoli, poi muori (Ver Nápoles y morir) 

La sirena Parthenope no pudo hechizar a Ulises con su canto. Se arrojó al mar a morir y la marea arrastró su cuerpo sin vida hasta la orilla. Allí donde se fundó la ciudad más antigua de Italia: Partenope o lo que es lo mismo, Nápoles. 

Nápoles es Partenope y Partenope es Nápoles.

Nápoles es como el cine de Sorrentino. Excesivamente bella, nostálgica, triste, desilusionada y la vez, llena de vida, de contradicciones, de paganismo y cultos mezclados. Peligrosa y difícil. 

De bella, inalcanzable. Inabarcable.


La ciudad cristiana y católica se construye a través de las ruinas griegas y romanas muy cerca de las faldas del Monte Vesubio y el volcán que sumió en la eternidad a las ciudades de Pompeya y Herculano. 

La herencia borbónica la hace enorme y ancha a través de su Palacio Real y su ópera y crea barrios como el Quartieri Spagnoli, un laberinto de callejones estrechos lleno de balcones con ropa tendida. Un muro que hace honor al gran santo de la ciudad, Maradona. 

El olor a pasta, limones frescos y hornos llenos de pizzas, se mezclan con los belenes napolitanos de la parte antigua de la ciudad, en los que de repente doblas una esquina y te encuentras con el Duomo y sus paredes recubiertas de una intervención de JR o con las siete obras de la misericordia de Caravaggio en Pio Monte della Misericordia. Por supuesto Michelangelo tuvo que huir una vez más. Como ya hizo en Roma, después de una trifulca en la que mató en duelo a Ranuccio Tomassoni.


*Ciro Pipoli.

Y esa luz que se refleja en el mar que no es de plata sino de oro con piedras de colores incrustadas, como el tesoro de San Genaro con el que Parthenope se viste para el Cardenal Tesorone.

Nápoles es Valentina vistiendo una camisa de su padre, bajando las escaleras que dan a una roca de toba volcánica napolitana de color ocre, porosa como la ciudad y mil veces excavada. 

Es la brisa de la noche en el puerto viejo, en el que se acumulan millones de pasos dados por viajeros antes que yo. Los descubridores de Pompeya, arqueólogos humanistas del siglo que aún pertenecía al hombre, antes de las grandes guerras que terminaron de matar a dios.

Yo ahora solo tengo una religión y es la cultura y la sapiencia de que lo efímero y por lo tanto, la belleza que reside en ella, es parte de su definición.

Muchos otros han andado sus calles y muchos otros vendrán después de mi. 

Tengo la impresión, de que yo ya sé lo que es la antropología. O por lo menos, mi visión de la misma. Yo he visto Nápoles y por lo tanto, ya puedo morir.




jueves, 21 de agosto de 2025

sub specie aeternitatis


21 de agosto de 2025

Francisco de Asís. Perugia. Italia



La única manera que conozco de vivir, es la de buscar la belleza en lo que me rodea. Como si pudiera salvarlo todo.

Quizá por eso vine a Italia, a buscar belleza, a empaparme de ella. En el momento en el que más la he necesitado. 

Y experimento el placer de entrar en la Basílica y sorprenderme un día más con sus frescos. No son los de Giotto los que más me impresionan. Son los azules salpicados de estrellas de doradas de las bóvedas. Las pequeñas pinturas en los muros que me muestran la cantidad de santos que vivieron mucho antes que yo. Es quizá la sensación de sentir que pertenezco a una historia más grande que la mía lo que me emociona.

Rozo la pared y me regodeo en el tacto. Sonrío a los monjes franciscanos que vienen de todas partes del mundo a vivir aquí, a Asís. 



Y aprovecho para pisarlo todo con mis zapatos dorados, como una suerte de Dorothy que ya no está en Kansas. Hago fotos mentales que olvidaré. Confío que la sensación no se me olvide.

De la caótica, decadente y vibrante Nápoles, donde he seguido los pasos de Sorrentino, llego a este lugar suspendido en el tiempo y me doy cuenta, de lo solas que están las personas. 

Pienso en mi suerte. Yo me siento en solitud. Me encuentro con gente que está loca por hablar, que atropellan las palabras porque hace mucho que nadie los escucha. Tantas vivencias, tantas emociones y tantos recuerdos se agolpan en sus bocas. Y yo les escucho y sonrío. Es lo único que puedo hacer: escuchar. Sonreír.

Con diecisiete o dieciocho años me sentaba horas con personas mayores. Los escuchaba porque sabía que querían ser escuchados y al mismo tiempo, para mi, era como asistir a historia viva. Esas personas habían vivido la guerra civil. Esas personas habían conocido una España bajo la dictadura de Franco en la que yo no nací. A mi la democracia me vino dada. Regalada de manera fortuita.

Pienso en cuanta gente tiene historias que contar o pensamientos que compartir y me gustaría poder escucharlos a todos.

Pienso que todas esas personas mayores, a las que yo ahora veo candorosas y que despiertan mi empatía y compasión, fueron hombres y mujeres jóvenes. Algunos buenos, otros no. Me interesa como cuenta cada uno su propio relato transformado por la memoria.


Pienso entonces en Franco. Le conocí esta tarde. Lleva seis meses viviendo en Asís. Voló desde Australia, su país de nacimiento para vivir su jubilación fuera de un país que no entiende. 

Franco fue profesor de inglés toda su vida. Durante siete años enseñó inglés a los aborígenes australianos. "Nosotros somos los invitados en sus tierras y sin embargo, hasta finales de los setenta, los australianos se referían a ellos como "monos". Me cuenta que fue él el único que estuvo al lado de su madre Pierina en su lecho de muerte. "Mis hermanos querían dinero. Yo no". Me contó que en uno de sus viajes a Australia llevó a su vecina Jessica: rosarios, estampitas, medallas de San Francisco de Asís, pero que cuando él enfermó una semana y estuvo encerrado en su apartamento al borde de la muerte, ella no pasó ni siquiera a preguntar como estaba. Me contó que tenía dieciocho pinturas aborígenes que podrían haberle hecho rico. Pero Franco no quería ser rico. Así que las donó a para que volvieran a sus dueños para que éstos pudieran conocer su historia.

Entonces fui yo la que se preguntó como Franco, siendo tan bueno podía estar tan solo. Franco sólo quiere ser visto. Si fue mejor o peor en su vida, ya a nadie le importa. Quizás por eso Franco es tan católico. No hay nadie que te vea mejor que Dios, cuando crees en él. 

Me preguntó si yo creía. Le dije que la cultura es mi religión. La cultura y la belleza. 

La ética y la estética. 


Para mí, no hay nada más, como si pudiera salvarlo todo.





lunes, 18 de agosto de 2025

Tienes los ojos cerrados.

"Tienes los ojos cerrados", me dice la actriz, pero la pasión por la libertad sigue encendida, porque la vida que se pierde en todos sitios es enorme.




Parthenope es Nápoles y Nápoles es Parthenope. Lo dice ella:

"¿En qué estás pensando?

Abandonados en un verano perfecto, fuimos guapísimos e infelices. Quizás fue maravilloso ser jóvenes. No duró mucho

Estuve triste y fui frívola. Decidida y apática. Como Nápoles, donde hay sitio para todo.

Viva y sola ¿En qué estaba pensando? En el amor, para tratar de sobrevivir...El amor para tratar de sobrevivir, fue un error. 

O quizás no"



Parthe es una mujer misteriosa. Qué ve. Qué quizás no supo hacer las preguntas adecuadas. Es infinitamente bella y enigmática, como la ciudad que le dio nombre.

Nació en el mar, como la sirena que, desesperada por no haber podido enamorar a Ulises con su canto, se dejó morir en el mar. Su cuerpo, fue arrastrado hasta el lugar exacto donde se fundó la ciudad más antigua de Italia. Porque "Al final de la vida, sólo quedará la ironía" dice el Cardenal Tesorone.

Parthe rechaza a hombres guapos y se deja seducir por hombres feos, pero a todos los seduce. Elige con quien quiere estar y huye de la maternidad que tanto la persigue. 


La conversación que tiene con Marotta, es el resumen de las imágenes que se ven hasta llegar al momento de clarividencia:

 Profesor, ¿Qué es la antropología?

 La antropología es ver.

 ¿Y eso es todo? ¿Así de simple? Creo que lo llevo haciendo toda la vida.

 Es muy difícil ver, porque es lo último que se aprende.

— ¿Cuándo se aprende a ver?

— Cuando te empieza a faltar todo lo demás.

— ¿Qué es todo lo demás?

— El amor, la juventud, el deseo, la emoción, el placer y la remota posibilidad de reír una vez más porque un hombre se tropieza y cae en una calle del centro


Parthe ve y se deja ver, pero nunca poseer. Ella se posee a si misma. está invadida por la nostalgia, está rota de dolor y al mismo tiempo, siente la pulsión de vivirlo todo. Ser muchas Parthenopes.

La juventud, los sueños, los veranos, quedan atrás y lejos, cuando vuelve a Nápoles al jubilarse como Catedrática en Trento. Ahora Parthe ve. Lo ve todo y lo recuerda todo.

lunes, 11 de agosto de 2025

Los cepillos y los fósforos.

Cada vez que te ibas

miraba si los cepillos que trajiste la primera noche, seguían en su sitio,

en mi casa.

No porque pensara que te los ibas a llevar,

sino porque quería cerciorarme de tu vuelta. 


Pero no eran los cepillos

lo importante. 

Eran los silencios

era ese no decir

en el que tendría que haberme fijado



Cada vez que te ibas,

no sabía cuando volvería a verte

fue tal mi empeño

de quererte como a los gatos,

el que me hizo darme cuenta

que me querías a destiempos


Como los gatos,

agudice mis instintos

y quise saber que hacías 

cada vez que te ibas

Y como Platón, me aventuré

lejos de la caverna


Encontré lo que no quería encontrar.

que me amabas a destiempos

como a las sobras

Te deje la puerta abierta

y no volviste a la mía, sino a otras


Cuando te fuiste del todo

miraba si los cepillos que trajiste la primera noche, seguían en su sitio,

en mi casa.

No porque pensara que volverías a por ellos

sino porque quería cerciorarme de que esto, fue real.




Tenemos muchísimos fósforos en casa.
Siempre  los  tenemos  a  mano.
En  este  momento  nuestra marca  favorita  es  Ohio  Blue  Tip,
aunque  antes  preferíamos  las  Diamond.
Eso  fue  antes  de  descubrir  los  Ohio  Blue  Tip.
Tienen  paquetes  perfectos,
cajas  duras  en  azul  claro  y  oscuro  y  etiquetas  blancas
con  palabras  grabadas  con  forma  de  megáfono,
como  para  decirle  más  alto  al  mundo
"Acá  está  el  fósforo  más  hermoso  del  mundo,
sus  cuatro  centímetros  de  pino  suave  coronados
por  una  cabeza  rojo  oscuro,  tan  sobria  y  furiosa
y  decidida  siempre  a  estallar,
y  encender,  quizás,  el  cigarrillo  de  la  mujer  que  amás,
por  primera  vez,  y  ya  nada  nunca
vuelve  a  ser  igual.  Todo  eso  te  vamos  a  dar".
Eso  es  lo  que  me  diste,  yo
soy  el  cigarrillo  y  vos  el  fósforo  o  yo
el  fósforo  y  vos  el  cigarrillo,  quemándonos
con  besos  que  arden  hacia  el  cielo.

Ron Padgett  (Tulsa, Estados Unidos, 1942)

Perseidas


¿Me contradigo?
Muy bien, me contradigo.
(Soy amplio, contengo multitudes).
Walt Whitman. Canto 51 de Canto a mí mismo.


Está siendo un verano de amores, libros y gatos. 

Un verano de barbacoas en la piscina a los pies de la acacia de Constantinopla que nos ha dado la libertad de quitarnos el reloj, al reemplazar ésta a la medida del tiempo.

Cuando llegamos a la casa, sus flores estaban en su máxima expresión. Las hojas verdes, refulgían. Era finales de junio. El verano despuntaba y todo estaba por ocurrir.

Ahora, a 10 de agosto, veo como las hojas han perdido su brillo, muchas de las flores, están en el suelo, marchitas como pequeños rollos de algodón sin tratar y al pisar su sombra, el pie se queda pegado a la baldosa de barro. En junio, esas flores eran filamentos de color rosa que brillaban a la luz del sol.

Esta casa contiene el universo de nuestro mejor verano, de la misma manera que yo misma contengo universos. Esta casa se quedará en el recuerdo de los momentos felices.

En otro universo, este verano hubiese sido distinto. en otro universo estoy casada y tengo hijos. En otro universo no vivo en España, sino en Tanzania. En otro universo no existo ya. 

Esta casa estuvo y se quedará vacía. Nosotros sólo somos una partícula de su historia. ¿Y yo? Yo soy sólo una persona más de los cerca de cuarenta y siete millones que habitan en este país. 

Siento que vivo a pesar de las circunstancias: un genocidio en Gaza, una guerra activa en Europa, las diferentes crisis del gobierno español y los precios, que cada día son más altos y vez dan para menos.

Y al mismo tiempo, si yo colapsase, colapsaría el universo entero. Todo mi imaginario entraría en estado de apocalipsis y una vida, la mía, se acabaría con todo lo que contiene. 

La vida de Chuck (2024) de Mike Flanagan, es una película que se estrenará en España el 12 de septiembre. Mike Flanagan adaptó el relato de 2020 de Stephen King titulado, The Life of Chuck, en la recopilación de relatos breves: If it bleeds. Mike, que ya tiene experiencia con el terror, decide convertirlo en un guion de cine. Ahí es cuando acierta y hace que una buena obra se convierta en una obra maestra: Introduce en el guion el poema Canto a mí mismo de Walt Withman, que atraviesa, vertebra y une toda la película.

Y sin embargo, si yo desapareciese de la faz de la tierra, las plantas seguirían creciendo, los precios subiendo, quizás se firme una paz o se pare el genocidio. 

Pero todo lo demás desaparecería. Todas aquellas ideas para relatos cortos, el esquema de mi segunda novela. Todas las otras vidas, versiones de mí en universos paralelos que se expanden hasta el infinito. Ver todas las versiones de ti misma. Todos los pudo ser y no fue. Satisfacer esa curiosidad intrínseca.

Los amores de verano, desaparecerían. El cepillo de dientes y el peine, permanecerían debajo de mi lavabo. ¡Podría ver tantos caminos!



lunes, 9 de junio de 2025

Molicie y los junios perpetuos



Y llegó el día de la molicie

En el que el reloj dejó de funcionar, trajiste un cepillo lleno de intenciones y tu lengua encontró todos mis espacios

En el que nos dedicamos a conversar sin interrupciones y a estudiar nuestros cuerpos como alumnos aventajados.

Encontraste en mí el recipiente perfecto donde volcar tus cuidados

Te dejaste hacer sin pedir nada a cambio

Te dejaste recorrer todos los centímetros habitables de la piel

Fuimos uno durante dos días de principio de verano

En el que la brisa suave y fresca de junio inundó todas las estancias de mi casa y la música sonó, se filtró la algarabía de las gentes como la luz a través de las cortinas, y se mezcló con nuestros suspiros de placer.

Estuvimos suspendidos en el tiempo subjetivo y creamos nuestro propio paraíso.

Te fuiste en el momento exacto en el que la casa empezó a reconocer tu olor y yo me quedé en mi solitud, relamiéndome como un gato.

La piel todavía erizada.

Sensaciones que se van haciendo recuerdos.

Volverás y volverán esos días de molicie. Volverás a por tu cepillo y volveremos a besarnos con los labios húmedos y calientes. 




domingo, 1 de junio de 2025

Macondinos

"Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado"

Miguel de Unamuno





Durante un fin de semana, treinta personas de diferentes países, culturas y ámbitos profesionales -como la tecnología, el derecho, la empresa y el arte- se reunieron en un recóndito lugar del noroeste de España a debatir. El tema no podía ser más ambicioso: la tecnología y el futuro de la humanidad. 

De aquellas sesiones y conversaciones, nació un manifiesto de una de las participantes que procedo a reproducir.

Manifiesto: El optimismo no es una opción.
1 de junio de 2025

Nota: Las ideas expuestas a continuación, son fruto de lecturas, conversaciones, visionados y pensamientos. La cooperación y la interacción, es al fin y al cabo, lo que nos hace humanos.

Contexto y propuesta: 
En un marco geopolítico de incertidumbre, un desarrollo de la tecnología que cada vez cobra más peso en las decisiones políticas y que crece de manera exponencial, desigualdades crecientes en el reparto de la riqueza mundial y un sistema capitalista que parece agotado y que pronto llegará a su fin con la limitación de los recursos de la tierra, hace falta repensar. 

Afortunadamente muchos de nosotros, no tenemos que preocuparnos en buscar una cueva para resguardarnos y hacer fuego. Tenemos el privilegio de pulsar una tecla y obtener calor. Hemos llegado a desarrollar el mayor estado de bienestar de la historia de la humanidad. Así que, en lugar de practicar el aquí y ahora y convertirnos, así en el país de la Cucaña, miremos más allá. Pensemos en los que están por venir.

Vivimos en el futuro. Muchos de los deseos de aquellos que vivieron alienados en épocas de cambios, como la industrialización, se han cumplido. Entender el concepto de ser humano, como parte de una historia que nos trasciende es fundamental.  

Tenemos la oportunidad y el privilegio de convertirnos en lo que queramos ser, porque tenemos las herramientas de desarrollo, tecnología y pensamiento.

En la novela de García Márquez, Cien años de soledad, Los nuevos habitantes de un pueblo nuevo, Macondo, tienen que inventarse palabras para describir nuevos objetos y crean nuevos usos para otras. 

El significado de las palabras es esencial. El lenguaje nos construye y nos transforma. El lenguaje crea mundos y es capaz de destruirlos. Así que ¿Por qué no resignificar las palabras para que estas expresen lo que queremos llegar a ser?

No existe un mundo perfecto porque no somos perfectos y no tengo una solución mágica que nos vaya a salvar. Pero si tengo ciertas certezas y algunas ideas. Estas son:

De la naturaleza humana del ser humano:
Los humanos somos seres complejos y espirituales, queremos trascender y eso es lo que nos hace tener esperanza. Estoy de acuerdo que el proverbio que habla de plantar un árbol sabiendo que la sombra que ofrezca será para las futuras generaciones y no para nosotros, es entender el significado de la vida. Así que quizás, no seremos los que sobrevivamos cuando paremos la máquina, pero otros si lo harán y eso es lo que importa.

Los humanos somos seres sociales. No podemos sobrevivir solos. Hasta Thoreau, cuando se aisló en una cabaña de la civilización para escribir su Walden, recibía visitas de su madre con comida y ropa limpia. El único futuro posible, es a través de la colaboración y no de la competencia. 

El comienzo de la civilización, no se fecha en la primera vez que el hombre descubrió el fuego o plantó el primer grano de trigo. La antropóloga estadounidense Margaret Mead, fecha el comienzo de la civilización con el descubrimiento de un esqueleto que tiene un fémur roto y signos de curación. En ese momento, se demuestra que un humano no dejó atrás a otro sino que paró a curarle, cuidarle y alimentarle, hasta que pudiera valerse por sí mismo. El único futuro posible es el de una sociedad que cuida.

Repensemos el significado de la palabra colaboración y cooperación, como uno que hable de una sociedad justa e igualitaria. Démosle un carácter peyorativo a las palabras organigrama, jerarquía e desigualdad.

Sobre el valor de cambiar valores.
Podemos y debemos, permitirnos cambiar de opinión y de valores. 

Planteémonos el significado de la palabra "Progreso" y preguntarnos si el crecimiento es la solución. Existen diferentes formas de entender la palabra "crecimiento" y no todas tienen que ser desde el crecimiento económico, poblacional o tecnológico.  

Podemos y debemos, reducir el ego. Dejar paso a nuevas generaciones. La esperanza de vida ha aumentado drásticamente y una persona de setenta años, puede seguir aportando con toda la experiencia acumulada. En un mundo mejor, me imagino a personas que al cumplir años, trabajan menos de manera gradual. Me imagino a esas personas, formando a los más jóvenes que están por empezar en el mundo profesional. Me imagino a esas personas, compartiendo generosamente su sabiduría y no agarrándose al poder. El poder corrompe cuando se ostenta demasiado tiempo. La rotación es necesaria para la integridad.

Redefinamos la palabra "Éxito" para que no signifique más, riqueza y  fama, sino que vuelva a ser sinónimo de prestigio y sabiduría. 

Aspiremos a ser responsables con nuestro tiempo y el futuro. Asumamos con humildad nuestro papel en la historia de la humanidad y aprendamos y entendamos la diferencia de significado entre placer y felicidad: El placer es transitorio y por lo tanto efímero. La felicidad debe ser una aspiración a largo plazo y un estado a construir de equilibrio entre los buenos momentos y los malos. 

Oriente: Fluyamos como los ríos.
Nuestro futuro pasará por nuestra relación con la naturaleza. La expresión "Tener los pies en la tierra" no es baladí y en mi opinión, cobra más importancia que nunca. Debemos construir una relación cercana con el medio que habitamos e integrarnos en él. Somos sólo una parte más de un ecosistema rico. No lo empobrezcamos, no lo minemos. Cuidémoslo como se cultiva un jardín.

Pensemos en un concepto del tiempo circular, cambiemos nuestras aspiraciones verticales a otras horizontales, en el que formemos no sólo parte de un planeta, sino de un universo entero.

Conectemos con la muerte. En una sociedad en la que no se olvida a los muertos, se pierde el poder de la trascendencia. Vivimos porque sabemos que vamos a morir. La muerte nos impulsa a vivir. Creamos que somos parte de un todo.

Imitemos a los organismos vivos desde la más pequeña escala a la más grande. Adaptémonos al entorno para no quedarnos obsoletos y démosle la vuelta al concepto de entropía. Que este sea de regeneración y no de caos. Anclémonos a los que vinieron antes y a los que llegarán después.


Sobre la importancia de la educación, la investigación y el pensamiento crítico.
El futuro dependerá de la educación. Todos aquellos que forman a las siguientes generaciones tienen una gran responsabilidad por delante. 

¿Por qué los profesores, médicos e investigadores son los profesionales peor pagados? En un sistema más justo con el largo plazo, estos serían reconocidos y recompensados. Es necesario entender el poder de la educación como base de la civilización. Es necesario entender el poder de la investigación como semilla de un futuro mejor.

Es necesario entender el poder de la investigación para la mejora de las condiciones de vida. Los médicos, investigadores, científicos y pensadores son imprescindibles para un futuro mejor. Ofrezcámosle un valor que no dependa de resultados económicos, sino del bien común.

Sembremos el pensamiento crítico. La práctica de debatir, de  cuestiona a los otros y, sobre todo, a uno mismo. Respetemos a los educadores como lo que son. Sabios que tienen el peso del futuro en sus manos.

Volvamos a darle significado a la palabra Academia y Ágora y formemos a los mejores profesores en las mejores condiciones para tener las mejores generaciones posibles.


Sobre la necesidad de creación y cultura.
La cultura define la identidad de un grupo de seres vivos. Son sus costumbres, su manera de sociabilizar y crean el sentido de comunidad. La cultura es evolución.

Las expresiones artísticas son necesarias en la innovación. El arte, existe para plantear preguntas, no para responderlas. La creatividad es fuente de soluciones. Las distopías y las utopías son necesarias para plantear posibles futuros. la ficción ayuda a reconectar con la realidad desde otro punto de vista y eso puede ayudarnos a solucionar problemas de maneras nunca imaginadas.

Necesitamos personas que ofrezcan su particular visión del mundo. Necesitamos personas que nos conecten con nosotros. "El arte es garantía de cordura" ya lo decía Louise Bourgeois. Pero el arte además, es consuelo y alimento.

Démosle espacio a cada persona para cultivar su cuerpo y su mente. Ofrezcamos herramientas de creación que desarrollen el pensamiento crítico a través de ideas. 

Resignifiquemos el arte y la cultura, como la fuerza capaz de crear un nuevo mundo, en el que quepamos todos.

Uno a uno, formamos parte de un todo.
Aprendamos a poner nuestras propios limites. Redefinamos lo que aceptamos como individuos y lo que aceptamos como sociedad. 

Demos la oportunidad a todas las personas a que lleguen a conocerse en este viaje que es la vida. Démosles herramientas para que puedan construir su mejor versión y aprender a sobrellevar los golpes, que con certeza van a recibir. Démosles herramientas para que puedan identificar el momento exacto en el que empiezan a traspasar la libertad del otro. 

La educación emocional es imprescindible para la armonía. Aprendamos a vivir con nosotros, para poder vivir con los demás. 

Tejamos de nuevo las relaciones entre personas y comunidades. Recuperemos el prefijo Poli- y entendamos su significado real que habla de pluralidad. 

Seamos amables en el sentido de todo su significado. Seamos pues, dignos de amar y ser amados.

Sobre el desarrollo de la tecnología y la ciencia.
Si hemos conseguido llegar a un nivel de desarrollo tecnológico en el que se abren nuevos desafíos sobre el uso de la información, la biología, la ciencia, la economía y la vigilancia en un mundo globalizado, definamos las fronteras. 

Unámonos para pedir que todas las naciones actúen a través de órganos reguladores que establezcan las prioridades en el tiempo. Empezando por la ética en el desarrollo científico, consensuando una política de no competitividad en la que no haya manera de enriquecerse con dinero y sí con nuevos carreteras que nos lleven a otros mundos posibles. 

Recordemos que la ciencia y la tecnología nos proporciona herramientas. Somos nosotros los que elegimos para que utilizarlas. ¿Por qué no hacerlo para crear el mundo que nos gustaría dejar?. 

Utilicemos la ciencia para curar a todos y no unos pocos. Utilicemos la tecnología para tener más tiempo para imaginar otros mundos posibles que legar. 

Cambiemos el concepto de ingenuidad de uno peyorativo a uno del que enorgullecerse. Dejemos de ser prácticos para ser soñadores, dejemos de vivir en el presente para pensar en el futuro. Recuperemos renovado el espíritu del explorador que entusiasmado llegaba a los bordes del mundo, donde había dragones. Que esta forma de vivir, nos de esperanza en vez de miedo. 

Sobre la responsabilidad de los medios.
Creemos un mundo en el que la información no esté ideologizada ni dependa de intereses. Invirtamos en crear medios independientes, críticos, que devuelvan a la palabra "periodismo" su significado original: el de informar de manera objetiva, para que cada ciudadano que ha recibido una educación de calidad y ha desarrollado un pensamiento crítico, pueda obtener suficiente información para generar su propia opinión. 

Planteemos debates respetuosos, abiertos y creativos. Centrémonos en la veracidad y los datos empíricos.

Dejemos de hablar en corrillos e informarnos de forma sesgada y presentemos propuestas que nos impliquen en la toma de decisiones. Elijamos ser parte de la respuesta y por ello, agentes de la solución. 


Sobre la política, el progreso y el sentido de lo común.
Si hemos conseguido desarrollar la tecnología y la inteligencia artificial para reducir nuestra carga de trabajo, por qué no utilizarla para establecer una semana laboral que haga que los ciudadanos puedan ser ciudadanos y se impliquen con la comunidad.

Reconvirtamos la regla de Robert Owen que proponía ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo y ocho horas de descanso. Creemos la regla semanal de tres días de trabajo, dos de recreo y dos de descanso.

Los integrantes de una sociedad educada y justa no se sentirían obligados a participar en la vida comunitaria. Los integrantes de una sociedad más justa entenderían la responsabilidad y el privilegio que supone aportar para el bien común. 

En vez de utilizar la tecnología para reducir plantillas o cargar con más peso a los empleados para seguir creciendo de manera no sostenible, hagamos que la política vuelva a ser del pueblo y separemos política de ideología. 

Cambiemos la palabra crecimiento por una que inventemos -como los Macondinos- que hable de un desarrollo social a largo plazo. Cambiemos la palabra "Producto" por "Persona". Resignifiquemos la palabra "datos" para entender que todos esos datos, son personas humanas. 


Sobre la importancia de lo público:
El bien común pasa por no dejar a nadie atrás. Cooperamos y colaboramos como parte de un todo, una sociedad que da, pero que también pide. El equilibrio y la adaptación continua es necesaria para que lo público se mantenga en el tiempo.

Las instituciones tienen una responsabilidad enorme. Gestionan un presupuesto que pertenece a todos los contribuyentes. 

En un mundo que ofrece cada vez más posibilidades, podemos utilizar estas para ofrecer una sanidad, una educación y una cultura que cree espacios de escucha. Qué la tecnología se utilice para reducir la burocracia del médico y no reducir el tiempo con cada paciente. Que los centros universitarios tengan tiempo de repensarse. Que los centros culturales sean de verdad, el lugar de todos y no sólo digan que son el lugar de todos.

Hagamos que las palabras "beneficio" y "margen" creen rechazo en ámbitos públicos. Dejemos de especular con el bien más preciado que tenemos. Eliminemos el corto plazo. De esta manera las generaciones tendrán tiempo suficiente para formarse, cuidarse y desarrollar la creatividad . Los educadores, los médicos y los gestores culturales una vida en la que puedan participar en actividades periódicas. El largo plazo conseguirá que éstos últimos, puedan adaptarse a la realidad de manera continua. Foros de pensamiento, congresos y comunicación entre profesionales del sector llegarán a conclusiones porque no estarán preocupados en conseguir más alumnos por aula, en acortar las visitas a los pacientes o en venderse al mejor postor.

Cambiemos el concepto de gasto público, por el de inversión pública. Démosle el significado real al impacto social y tejamos comunidades a través de las instituciones. Qué estas sean refugio y guía.

Unos últimos pensamientos:
En la cueva de Lascaux, hay centenares de manos. Huellas del germen de lo que somos. Huellas de aquellos que soñaron con un mundo como este. No perfecto, pero definitivamente mejor. Me imagino esas manos como estrellas y creo en el potencial de la humanidad como una que puede llegar a redefinirse. Esas huellas conectan con todas las de las personas que han vivido y vivirán. Conectan con las nuestras. Nosotros decidimos como queremos que sean.

Entiendo que quien me lea me llame ingenua, con todo el significado que connota la ingenuidad a día de hoy. Siento que me uno a cientos, miles, millones de personas que en algún momento pensaron que no estaban de acuerdo con realidades que resultaban opresoras. 

Me gusta pensar que dentro de mil años, nuestro tiempo se estudie como uno irresponsable, incívico y desigual. Me gusta pensar, que llegaré a ver el principio de uno más justo, equilibrado y en conexión con nosotros mismos, los otros y nuestro entorno. Con palabras resignificadas y nuevas que hagan que las futuras generaciones consigan vivir en un mundo mejor. Dejemos un legado del que nos sintamos orgullosos. Vivamos de tal manera -citando a Javier Gomá- que nuestra muerte sea una escandalosa injusticia.

Me gusta pensar, que en el futuro, seamos todos Macondinos. Adaptándonos para poder cambiar el destino de soledad de sus habitantes y darle uno nuevo, más real, a la palabra Utopía.

El optimismo en el futuro, no es una elección, es la única posibilidad de supervivencia. 


El encuentro acabó, pero las ideas nacieron. Esas treinta personas entendieron que no tenían la solución. Hubo momentos de ilusión y otros de frustración. Hubo momentos de confidencias y risas. Volvieron a sus países, a sus ciudades o pueblos y a sus casas. Quiero pensar que cada uno de ellos, desde su parcela, se ha propuesto convertirse en parte de la respuesta, sea lo que sea, lo que para cada uno signifique esta.