martes, 17 de noviembre de 2020

Mar de los Sargazos


Recuerdo a mi padre sentado en su sillón con los ojos cerrados. El sillón era verde y si tuviese que describirlo, diría que era un sillón de terciopelo, por su suavidad y brillo y de un verde claro.  Como de campo en primavera. 

Recuerdo la música, que siempre era clásica y que sonaba alta y que mi padre seguía como en trance. Le gustaban especialmente las sinfonías y los réquiems. La música se me hacía de tal intensidad que me atravesaba un poco el alma. Sólo que yo entonces sólo intuía que era el alma.

Recuerdo el despacho oscuro que tenía que atravesar y que me producía una sensación cercana al miedo. Llamaba a esa puerta, que estaba entornada. Era la música la respuesta. Así que al no oír lo contrario me atrevía a cruzar la penumbra. Un escritorio de caoba enorme rematado en cuero verde oscuro se adueñaba del despacho que a duras penas se veía. Recuerdo el umbral entre sombra y luz. Esa luz que al entrar en el porche rodeado de cristal cegaba. 

Recuerdo como tocaba en el marco de la puerta a esa estancia que siempre fue mi favorita y como una voz de capitán de barco contestaba, adelante. Recuerdo el gran libro granate de la Constitución y los CD´s perfectamente ordenados en una torre negra y los huacos en su vitrina expuestos con sus desproporcionados penes que para mí entonces no eran penes sino figuritas que, en su conjunto, resultaban muy feas.  

No recuerdo el olor, por ejemplo. Aunque si recuerdo, años antes, el olor a postre recién hecho en la cocina que era el territorio de mi madre. Luego ya no fue más suyo sino que quedó como una tumba abandonada, olvidados los moldes de tartas relegados a la parte más oscura de la despensa. Caducados los tarros de siropes desde el año 92. Esa cocina nunca se recuperó de su nostalgia y flotaba en ella un aire de pérdida.


***


Millones de recuerdos -los de toda la humanidad- vagando como energía a través de las galaxias a través de los tiempos. Un minúsculo mar de sargazos en un océano oscuro que contiene la nada. Y esa energía salada que contiene la eternidad.


***


"Lo absurdo nace de esa confrontación entre el llamamiento humano y el silencio irrazonable del mundo. Eso es lo que no hay que olvidar. A eso hay que aferrarse, pues toda la consecuencia de una vida puede nacer de ello. Lo irracional, la nostalgia humana y lo absurdo que surge de su cara a cara, he aquí los tres personajes del drama que debe terminar necesariamente con toda la lógica que es capaz una existencia". 

El mito de Sisífo, 1942. Albert Camus


domingo, 14 de junio de 2020

Primavera en Los Austrias (DCovid)



Recobrar la fuerza sabiendo por donde pisas, porque la luz ha vuelto e ilumina el camino. ¡Y es que hay tantas formas de experimentar! Tantas vidas encerradas en una sola, que no hay uno que no se pueda escoger, por lo menos desde la imaginación. (La imaginación no tiene barreras físicas)La proyección de lo que podría ser y que no tiene necesariamente que ser. Ni siquiera apetece que sea.

Una vez que uno se libera del yugo de las culpas exógenas y los clichés que tanto tiempo se ha auto impuesto: Surge la libertad. Libertad entendida como el derecho a pensar dentro de una sociedad. Sin hacer daño al otro, sin buscar un propósito más allá que el de la plena felicidad. Sin someterse a ningún juicio de valor.

Un estanque tranquilo, un remanso de paz hecho a la medida de uno mismo. (Que no implica necesariamente la locura, sino el placer de descubrir la locura conscientemente y aceptarla como parte de la naturaleza intrínseca. Sin daños colaterales) Luz y oscuridad a partes iguales. Eso, sin lugar a dudas (Ahora lo puedo ver) forma el todo.

Quitarse la careta en la soledad de su palacio y abrazarla. Recibir las verdades (No objetivas) que se cuelan a través de los fotogramas y los códigos insertados para la lectura vital a través de los resortes del s.XXI. La luz de Madrid en primavera que estalla en una ventana antigua (De madera) en el Barrio de los Austrias y entra como un coladero y calienta el cuerpo y la consciencia de ser.

Un mar en calma sin ruido. Un mar que te mece como un en día de verano de juventud. Tengo 15, 18, 20 años. Floto superflua en el agua salada, escuchando el vaivén del mar que se cuela en los oídos como el rumor de las olas que se escucha en una caracola. Ruido eterno, que digo. ¡Música! Música para el alma.





"La segunda utilidad que le encuentra a su estado lúcido es aquella que siempre guio su vida: la lectura. Desde que se apaga la voz de Zenobia hasta el anochecer ocupa su tiempo en releer los libros que marcaron sus días. Uno de los títulos que allí descansan es la gran obra maestra: el Quijote. Se apaga el sol cuando llega el último capítulo. Allí, Alonso Quijano, alguna vez llamado «el Bueno», recupera la cordura tras miles de páginas abrazado a una locura suave y deliciosa. Es al abandonarla cuando comprende que todo el mundo que había imaginado de pronto se derrumba. No habrá más Dulcineas ni Rocinantes. No habrá más Baratarias ni Malambrunos. Sancho y el resto de personajes se agarran a la madera del camastro que sostiene a Alonso Quijano. Desde allí, pendientes del sonido que emitió Hölderlin al comenzar este texto, lo escuchan por fin. Es el último suspiro del Quijote. El suspiro de la locura."

El suspiro de la locura por Carlos Mayoral

https://www.jotdown.es/2020/06/el-suspiro-de-la-locura/


lunes, 7 de octubre de 2019

Re - so - nan - cia




resonancia
nombre femenino
  1. 1.
    Efecto de resonar.
    "en este local hay demasiada resonancia para escuchar bien un concierto; la leyenda cuenta que un timbalero hizo huir al ejército gracias a la resonancia de las montañas"
  2. 2.
    Sonido elemental que, junto con otros, acompaña al principal en una nota musical y comunica un timbre particular a cada voz o instrumento.


"Ése es el miedo que encontramos detrás del concepto de alienación de Marx, detrás de la noción de desencantamiento de Weber, de la preocupación de Lukács por la reificación, o de la experiencia de lo absurdo de Camus… Ésa es la razón por la cual solemos poner música en todas partes, también en los supermercados y en los ascensores. Nos taponamos los oídos con música para alejar al mundo “real” de nuestras ciudades (en el autobús o en el metro, por ejemplo), porque hace mucho tiempo que perdimos la esperanza de obtener de ellas resonancia alguna."

Hartmut Rosa es filósofo y sociólogo. Es catedrático de la Universidad Friedrich-Schiller de Jena y director del Max Weber Center en Alemania. Este texto es un extracto de su nuevo libro






jueves, 3 de octubre de 2019

Defectos y anomalías




La belleza infinita


Donde la palabra queda oculta y no termina de pronunciarse
En el fuego ladino de octubre que calienta a traición
O en las imperfecciones de la corteza de un chopo
Me encontrarás

En el círculo que hace el cuerpo dentro de una tinaja asiática
En el tejado de la Escuela una mañana soleada de otoño
En la pirueta que hace mi dedo sobre tu brazo desnudo
Recién pasado el alba

No soy yo la que cambia, sino tu forma de mirarme
Hace que me vuelva transparente,impermeable
Que no crezca más que sombra en tu interior
Y que cueste tomar aliento a cada paso

No abandones todavía o abandónate del todo
No me busques en una dimensión que yace moribunda y es querencia
Porque o soy infinita o no soy nada
Y aunque no lo sepas, Necesaria.



Poema de amor
Tenemos muchísimas cerillas en casa.
Siempre las tenemos a mano.
En este momento nuestra marca favorita es Ohio Blue Tip,
aunque antes preferíamos las Diamond.
Eso fue antes de descubrir las cerillas Ohio Blue Tip.
Tienen paquetes perfectos,
cajas duras en azul claro y oscuro y etiquetas blancas
con palabras grabadas con forma de megáfono,
como para decirle más alto al mundo
“Aquí está la cerilla más hermosa del mundo,
sus cuatro centímetros de pino suave coronados
por una cabeza rojo oscuro, tan sobria y furiosa
y decidida siempre a estallar,
y encender, quizás, el cigarro de la mujer que amas,
por primera vez —y ya nada nunca
vuelve a ser igual. Todo eso te daremos.”
Eso es lo que me diste, yo
soy el cigarro y tú la cerilla o yo
la cerilla y tú el cigarro, quemándonos
con besos que arden hacia el cielo.
*
Ron Padgett (Tulsa, Estados Unidos, 1942) 

HOW TO BE PERFECT

Get some sleep.
Don’t give advice.
Take care of your teeth and gums.
Don’t be afraid of anything beyond your control. Don’t be afraid, for instance, that the building will collapse as you sleep, or that someone you love will suddenly drop dead.
Eat an orange every morning.
Be friendly. It will help make you happy.
Raise your pulse rate to 120 beats per minute for 20 straight minutes four or five times a week doing anything you enjoy.
Hope for everything. Expect nothing.
Take care of things close to home first. Straighten up your room before you save the world. Then save the world.
Know that the desire to be perfect is probably the veiled expression of another desire—to be loved, perhaps, or not to die.
Make eye contact with a tree.
Be skeptical about all opinions, but try to see some value in each of
them.
Dress in a way that pleases both you and those around you.
Do not speak quickly.
Learn something every day. (Dzien dobre!)
Be nice to people before they have a chance to behave badly.
Don’t stay angry about anything for more than a week, but don’t forget what made you angry. Hold your anger out at arm’s length and look at it, as if it were a glass ball. Then add it to your glass ball collection.
Be loyal.
Wear comfortable shoes.
Design your activities so that they show a pleasing balance and variety.
Be kind to old people, even when they are obnoxious. When you become old, be kind to young people. Do not throw your cane at  them when they call you Grandpa. They are your grandchildren!
Live with an animal.
Do not spend too much time with large groups of people.
If you need help, ask for it.
Cultivate good posture until it becomes natural.
If someone murders your child, get a shotgun and blow his head off.
Plan your day so you never have to rush.
Show your appreciation to people who do things for you, even if you have paid them, even if they do favors you don’t want.
Do not waste money you could be giving to those who need it.
Expect society to be defective. Then weep when you find that it is far more defective than you imagined.
When you borrow something, return it in an even better condition.
As much as possible, use wooden objects instead of plastic or metal ones.
Look at that bird over there.
After dinner, wash the dishes.
Calm down.
Visit foreign countries, except those whose inhabitants have expressed a desire to kill you.
Don’t expect your children to love you, so they can, if they want to.
Meditate on the spiritual. Then go a little further, if you feel like it. What is out (in) there?
Sing, every once in a while.
Be on time, but if you are late do not give a detailed and lengthy
excuse.
Don’t be too self-critical or too self-congratulatory.
Don’t think that progress exists. It doesn’t.
Walk upstairs.
Do not practice cannibalism.
Imagine what you would like to see happen, and then don’t do anything to make it impossible.
Take your phone off the hook at least twice a week.
Keep your windows clean.
Extirpate all traces of personal ambitiousness.
Don’t use the word extirpate too often.
Forgive your country every once in a while. If that is not possible, go to another one.
If you feel tired, rest.
Grow something.
Do not wander through train stations muttering, “We’re all going to die!”
Count among your true friends people of various stations of life.
Appreciate simple pleasures, such as the pleasure of chewing, the pleasure of warm water running down your back, the pleasure of a cool breeze, the pleasure of falling asleep.
Do not exclaim, “Isn’t technology wonderful!”
Learn how to stretch your muscles. Stretch them every day.
Don’t be depressed about growing older. It will make you feel even older. Which is depressing.
Do one thing at a time.
If you burn your finger, put it in cold water immediately. If you bang your finger with a hammer, hold your hand in the air for twenty minutes. You will be surprised by the curative powers of coldness and gravity.
Learn how to whistle at earsplitting volume.
Be calm in a crisis. The more critical the situation, the calmer you should be.
Enjoy sex, but don’t become obsessed with it. Except for brief periods in your adolescence, youth, middle age, and old age.
Contemplate everything’s opposite.
If you’re struck with the fear that you’ve swum out too far in the ocean, turn around and go back to the lifeboat.
Keep your childish self alive.
Answer letters promptly. Use attractive stamps, like the one with a tornado on it.
Cry every once in a while, but only when alone. Then appreciate how much better you feel. Don’t be embarrassed about feeling better.
Do not inhale smoke.
Take a deep breath.
Do not smart off to a policeman.
Do not step off the curb until you can walk all the way across the street. From the curb you can study the pedestrians who are trapped in the middle of the crazed and roaring traffic.
Be good.
Walk down different streets.
Backwards.
Remember beauty, which exists, and truth, which does not. Notice that the idea of truth is just as powerful as the idea of beauty.
Stay out of jail.
In later life, become a mystic.
Use Colgate toothpaste in the new Tartar Control formula.
Visit friends and acquaintances in the hospital. When you feel it is time to leave, do so.
Be honest with yourself, diplomatic with others.
Do not go crazy a lot. It’s a waste of time.
Read and reread great books.
Dig a hole with a shovel.
In winter, before you go to bed, humidify your bedroom.
Know that the only perfect things are a 300 game in bowling and a 27-batter, 27-out game in baseball.
Drink plenty of water. When asked what you would like to drink, say, “Water, please.”
Ask “Where is the loo?” but not “Where can I urinate?”
Be kind to physical objects.
Beginning at age forty, get a complete “physical” every few years from a doctor you trust and feel comfortable with.
Don’t read the newspaper more than once a year.
Learn how to say “hello,” “thank you,” and “chopsticks” in Mandarin.
Belch and fart, but quietly.
Be especially cordial to foreigners.
See shadow puppet plays and imagine that you are one of the characters. Or all of them.
Take out the trash.
Love life.
Use exact change.
When there’s shooting in the street, don’t go near the window.

Ron Padgett (Tulsa, Estados Unidos, 1942) 

lunes, 8 de abril de 2019

Bill lo supo siempre.




Era 2008 y el verano asomaba,
Yo solo quería beberme el mundo a grandes sorbos,
Y construir recuerdos exóticos que durasen toda una vida.
Compré un libro que dejé olvidado,
Y ya no pude leer mi futuro en él.

Escapaste de mí en 2010.
Y en 2014 te escondiste detrás de una estantería.
Me despreciaste cuando por fin te vi en 2015,
Y en 2018 empezaste a acordarte de mí.
Y no tuve manera de leer mi futuro.

Conseguimos reírnos del pasado sin rencor.
Y en 2019 me desperté contigo,
Junto al libro que olvidé.
El mismo que decidí, en aquel momento en tu cama,
Que sería tuyo.

EPÍLOGO

Las barreras fueron demasiadas, demasiados los llantos
Y en 2022 volé a Grecia
Y tras los pasos de Cavafis comprendí
que jamás podría volver a mirarte
Como en 2008.


First they came for the socialists, and I did not speak out—

     Because I was not a socialist.
Then they came for the trade unionists, and I did not speak out—

     Because I was not a trade unionist.
Then they came for the Jews, and I did not speak out—

     Because I was not a Jew.
Then they came for me—and there was no one left to speak for me.

Martin Niemöller

domingo, 3 de marzo de 2019

Ratazos de un invierno que agoniza

Desde que no estás
Mi vida es mucho mejor.
Mi alma descansa tranquila
En un mar que me obliga a flotar.

Y es que debe ser que he agotado las cerillas
y los fuegos artificiales se quedaron en un aborto boreal.
Cada vez que te veo me doy la vuelta.
Tengo que reconocer que todavía me molestas.

Y es que mi vaso rebosa,
Y los años me pesan.
Ya no creo que seas la panacea
Ni siquiera me envenenas.

Adiós, querido, adiós.
Te dejo marchar de mi recuerdo
Te libero de mis cargas
Enterrado quedas en mi memoria
Sepultado por el peso de las páginas 
del siguiente capítulo.






"La novela no trata de los escaparates, sino de las trastiendas de los personajes, del memorial de pequeños agravios que todos tenemos. A menudo vienen de la infancia, se originan por pequeñas cosas y luego se reinventan, porque el pasado tiene mucho de invención, como en el amor, y a menudo muchas cosas que creemos haber vivido o nos las contaron las hemos soñado o imaginado. El olvido borra y la imaginación escribe y ya se sabe que cuando la imaginación muerde y se hace carne ya no suelta su presa. El individuo tiene un mundo de pequeñas creencias, pequeños rencores incontrolables, ni nosotros mismos controlamos todo ese mundo interior irracional. Y ese mundo turbio, ese malestar existencial, del que más o menos nos evadimos puede salir a la luz."

"A veces el hombre no sabe ser feliz fuera de la infancia. Mira España: a pesar de la crisis estamos viviendo un momento estelar, no hay guerras desde hace mucho tiempo, vivimos muy bien, se puede viajar, hay paz, prosperidad. Y siempre hay un malestar generalizado. Esto es un poco inexplicable, forma parte de la condición humana ese malestar. En el fondo lo que no queremos decir es que somos mortales, que nuestro único destino cierto es la muerte y luego el olvido, que la vida es absurda. Todos lo sabemos —unos más que otros— que la vida es absurda, pero preferimos mirar para otro lado, nos evadimos. Sí, el hombre es un ser destructivo. ¡Estamos destruyendo el Planeta, coño, sin ir más lejos! Y es un ser destructivo porque no acepta su condición efímera, de criatura coyuntural sin importancia."

Extractos de las respuestas de Luis Landero en una entrevista publicada en El País el 1 de marzo de 2019. AQUÍ completo




viernes, 18 de enero de 2019

Losted on you



Lo que siento es que ya no formas parte de mí
Aunque cada vez que te vea se me erice la piel
y sé que hueles a húmedo
Pero no puedo evitar recordar tu cuerpo sobre el mío 
Cada vez que te veo...

Esas maneras de revolcarnos bajo las sábanas
Y de aparentar ignorancia y de latir el corazón
Y de leerte mi poesía y susurrarte al oído
Hazme el amor, querido, porque
cada vez que te veo...

Y es que cada vez que te veo es una tortura
No paro de pensar en que me montas despacio
Con mucho cariño
Para luego decirme que no eres una buena compañía por que
Cada vez que nos vemos...

Lo que me gustaría saber, ahora que ha pasado el tiempo
Es si realmente alguna vez yo te importé
Si fui importante,
O si sólo fui un pedazo de la tarta que es tu ego porque
Ya no nos vemos