lunes, 27 de septiembre de 2010

Otoño 2°Parte

Pienso en todo lo he hecho hasta ahora
Y en todo lo que me queda por hacer.

Me queda saltar en paracaídas, correr por la playa todas las mañanas.
Me queda conocer a más gente
Me queda cansarme de conocer a más gente y redescubrir a los míos, a los de siempre.

Pienso también en lo que llevo hasta ahora.
En mi bagaje. Mi pasado.
Diferentes eventos familiares me han hecho revivir mi infancia.

Y nuevos olores han venido sin aviso mientras revisaba viejas fotos.
Y he notado el abrazo de mi madre.
Y la falta de responsabilidades de cuando era niña.




No quiero hacerme mayor.
No quiero tener cuentas bancarias, ni hipótecas a largo plazo ni seguros de vida.
Quizás por eso todavía no me siento preparada para vivir en España.
Aqui ya empieza a hacer frío.
Y por fin he desmpolvado las botas de campo.

Pero llegará el día en el que tenga que crecer.
Es posible vivir en un mundo aparte pareciendo sin ser?
Es posible llegar a tener tiempo para sonreír en soledad?
O para estar en la cama, debajo del edredón hasta que el sol este bajo y la gente vuelva a sus casas de trabajar?

Por eso creo que elegí el trabajo que hago.

Consigue que las personas sonrían.
Es un mundo imaginario, una ilusión que nosotros construimos,
para que las personas se olviden de su monotonía.
Y sólo piensen en sentir, en enamorarse, en pensar.

El trabajo que hago vive a destiempo.
No tengo fines de semana, ni falta que me hace.
Es imposible saber que es lo siguiente que va a ocurrir.
Eso lo que lo hace tan especial.





Tengo que tomar una decisión.
Donde pasaré los próximos dos años de mi vida.

Como se puede decidir eso? Cuanto tiempo se necesita para tomar una decisión que afectará dos años enteros a tu vida?

Es tan fácil mirar hacia atras y reirse de las dudas pasadas! Cuando el tiempo pasa todo se ve con mayor claridad.

Y los amantes no te parecen tan perfectos
Y la causa de tu llanto se entierra en recuerdos confusos.
Y ya no anhelas lo de antaño porque tienes nuevas cosas que desear.
Quizás una casita con flores. Un café recien hecho por la mañana y alguien a tu lado que te despierte recordándote la suerte que tienes de estar viva.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Otoño, 1° Parte


Si pudieras vivir la vida de alguien, por interesante, intensa, aportadora o genial, cual sería?
Que cosas harías si no fueses tú? Y siendo tú? Harías las mismas cosas?

Si me hubieses dejado, te hubiese llevado a ver los aviones aterrizar.
O viajado, por ejemplo, a Bosnia.

El Y si? es un planteamiento tan antiguo como el Valle del Rift.
Y el tiempo, segun Nacho, no existe.





Todo se basa en un tema de percepción. Como percibes tú el tiempo.
Como se estira o reduce como una goma elástica.
Como aquel momento, que te pareció eterno, fué un suspiro.
(Ni un punto en el universo negro y estático.)
Y tú solo una parte de un átomo.

Y la vida sigue.
Mañana saldrá el mismo autobús de línea desde la puerta de Sol
Y el oficinista mirará el reloj mientras sueña despierto con playas caribeñas de aguas cálidas.
Y el aventurero planeará, esta vez, un todavía más dificil.

Y nuevos autobuses vendrán ( Y oficinistas y aventureros)



Y al mismo tiempo,

La hierba es tan verde! Y el sol sale cada mañana y al pasar delante de un grupo de amigos los oyes reír y esa risa te parece música para el alma.
Lo que quiero decir, es que somos TODOS absolutamente fantásticos (Si, el oficinista también) y dignos de admiración.
Y las tormentas pasan y los rayos que ayer te estremecieron hoy te parecen hermosos.

Andas, respiras, sientes, hueles, (quedan todavía tantas flores por oler!)
Y las carcajadas, esas que te rompen el estómago.
O ese atardecer de dentro de un mes.

Hay que mirar en perspectiva (Y lo dice una sin visión espacial)
Hay, en definitiva, que ser,
Ser, sin remordimientos, ni dudas ni vasos rotos.




martes, 24 de agosto de 2010

Texturas

Ultimamente callo.
Observo.
Estudio.
Los pliegues de los ojos y las patas de las mesas
Y los adoquines por los que camino y las expresiones faciales.

Oigo, pero no escucho.
No me siento parte de ello.
No encuentro.
Tampoco busco mucho.



Imagino mundos del revés o situaciones ridículas.
Todo es tan políticamente correcto!
Y las cubiertas son de plástico desechable.
Porque nada perdura.

La palabra infinito no está de moda.
Y me da mucha pena.
Mucha.




Y me río sin ganas de bromas sin gracia.
Sólo en los círculos más pequeños me siento yo.
En la intimidad compartida de una tarde de verano en Extremadura.

En los paseos por caminos de tierra, cuando el viento me da en la cara y ya anochece y los ciervos están inquietos (Empieza la berrea) y todo lo que ocurre volverá a ocurrir una y otra vez como parte del ciclo.

Y yo lo miro y me sonrío,
Porque sé que eso, si es eterno.

lunes, 16 de agosto de 2010

My dear Companion

Se acabó el viaje.
De momento


Primer día en casa. Conmigo.
Uno de esos días en los que decides poner en orden tus cosas,
Y en consecuencia, tu mundo.
Tus recuerdos más preciados, en forma de cartas, fotos y trozos de papel.

Como aquel que se escribió en Areia.
La ilustración de aquella conversación.
El regalo de cumpleaños.
Las notitas de la escuela.
La carta de cuando me fuí.
Mis impresiones adolescentes aderezadas con dibujo a bic.
Muchos dibujos y más bocetos.
Documentos, notas, cartas de recomendación.



Torrentes de imágenes acumuladas en la retina.
Paseos de madrugada, peleas pasionales, besos bajo la lluvia, noches interminables, vagabundeos varios, manías, algún tesoro comprado en algún sitio escondido.

Vuelta al pasado e incertidumbre de futuro.
Ganas, no faltan.


miércoles, 28 de julio de 2010

Footprints on the Moon.



He vuelto.

He vuelto a los atascos, a las prisas de dos minutos tarde, a cronometrar los fallos de protocolo.

He vuelto a un Madrid en prisa y sin pausa. Me siento un poco perdida y confusa y ralentizada.

Aunque todavía no puedo decir que haya vuelto del todo.

Hay partes de mi que se han quedado en Africa y partes de mi que se van a Italia.

(Pienso en el electroplasma. En la huella que dejaban los fantasmas de Ghostbusters)

He dejado una sonrisa en Serengeti, una mirada en Nairobi, un arazaño en una carretera de Zanzibar, un abrazo en Mombasa, una pisada en Hide Park.

Dejo un rastro de miga de pan para que puedas seguirme.






Y vuelvo a oír el tren de mercancías pasar.

Y cantos extremeños por la mañana y café de cafetera.

Y maletas por todas partes, medio hechas, medio deshechas

Y muchas dudas y muchos planes de esbozo.

La que ha vuelto a Madrid, no fué la misma que se fué a Suiza hace ya más de dos años.

Tengo que aprender a conocerme de nuevo aqui.

Mientras tanto, sólo dejo que las cosas ocurran.


sábado, 3 de julio de 2010

Safari



Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aqui a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia

El camino no elegido. Robert Frost.



martes, 1 de junio de 2010

En la carretera.


El viaje desde El Serengeti a Mwanza se hace interminable.
Dando saltos en la cabina de un camión durante unas cuatro horas hasta cruzar la puerta que deja atrás a los animales salvajes. Calor, moscas tse-tse colándose por cualquier rendija de la ropa.
Picadura, escozor, gota de sudor en la frente.
La espalda se queda pegada al asiento, noto la camisa mojada.
Ni los animales pastan, seguramente han ido a refugiarse a la zona más centro del parque, llena de grandes piedras volcánicas de hace miles de años.

Joseph, un electricista keniata de edad indeterminada, me habla de las maravillas de Obama, héroe nacional, y el slogan "Yes, we can" explotado hasta la saciedad. Me enseña fotos de su mujer, una de su hija mayor el primer día de colegio. Fotos que a mi, se me hacen retro, como aquellas que tengo yo de mi infancia escondidas en alguna caja en alguna habitación abandonada.

Pero al salir del parque, empezamos a ver a las gentes. Niños transportando garrafas de agua vestidos de colegiales (aqui los deberes son más duros que en Europa) Mujeres con faldas hasta los pies, hechas de telas de facturación nacional de colores vivos.
Hombres en bicicleta. Jóvenes vendiendo mazorcas de maíz a los pasajeros de 5000 chelines tanzanos de los autobuses que van camino a la ciudad...

Una vida hecha alrededor de la carretera, que como antes el curso de los ríos, es ahora la fuente de la vida y la riqueza. Y es que para que van a ir a buscar agua, pudiendo beber una Coca-Cola. De camino a Mwanza se nota la mezcla de globalización con tradiciones locales. Cacharros de plástico sustituyen a las pequeñas vasijas de arcilla, botellas de vino hacen las veces de floreros en las casas más elegantes.



Y mientras el aire atraviesa la ventana de la cabina de mi camión dejo que mi brazo cuelgue por fuera, y contemplo mi mano bajo la luz de la carretera que parte de la ciudad y lleva a ninguna parte.
Parada técnica en un pueblo que no posee más que el nombre: Lamadi. El lúnatico de pelo rasta pasea hoy tranquilo, debe ser que hace poco le han dado de comer, me imagino. Y le pregunto a Joseph si hay más como él.

A lo lejos destaca una mujer de rasgos masais, una de las mujeres más guapas que he visto en mi vida, con vestido de colores y piel negra brillante. Ojos sonrientes y mirada sencilla


Y al llegar a Mwanza, una orda de indios entra a descargar el camión, botellas de vidrio vacías y el canto que llama a la mezquita (ya son las 7 de la tarde y empieza a atardecer) transporte a cuenta de la compañía y por fin, la llave de mi habitación/camarote en el African Queen, en The Marley Suite y el número 3, que siempre me trajo buena suerte.